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Fantasma

Humedad, electricidad,  movimiento,  presión,  ritmo,  textura,  forma,  magnetismo,  temperatura: tan diversos y sutiles son las fluctuaciones que detecta el tacto,  tan pobres nuestras palabras para distinguirlos. Estamos en deuda de encomios al misterio gozo del contacto: la piel que acaricia es acariciada, el cuerpo que toca se siente tocado en reciprocidad inmediata, sin demandarlo.  El cuerpo se reconoce como cuerpo en el encuentro.  El ojo que mira, en cambio,  no se ve mirando,  ni siquiera cuando contempla su reflejo.  La imagen de la efigie de un globo ocular no es la visión vista.   Y, sin embargo, el milagro de la atención: ante una consciencia que ama  —aunque insondable— se descubre lo profundo del otro.  Ante la magia que revela lo impercibible  tus ojos se transforman en mirada y mi espíritu deja de ser un fantasma. 

Milagro

Sé lo que haces entre las sombras sosteniendo un juego de miradas con el abismo: reconozco cuando se ha desafiado la oscuridad a un duelo. Con honor él lo ha aceptado y —sin lugar a dudas— saldrá vencedor.  Sin embargo estás ahí, con firme templanza y digno arrojo,   resitiéndote a ser parte de la espiral  que persigue a las víctimas arrastrándolas a replicar sus flagelos,  a convertirse en monstruos.  No habría valentía en plantarse frente al mal si uno fuese invulnerable.  No habría heroismo sin miedo.  Y sin amor se caería el cielo. 

Monica Bellucci

¿Recuerdas Sicilia? Armada solo de un dulce presentimiento  me rescataste y desde entonces fue tan fácil existir como ser viento que viene del mar,  como ser esplendor del sol.  Cada vez que te veo en tu mirada destella mi única epifanía. De tu boca un susurro es un hechizo que reviste de sentido a cualquier infortunio.    El valor con el que me lancé al abismo en tu procura solo pudo haber sido  la expresión de la fe más pura.  Fui por ti al infierno y podría volver,  reversaré otra vez el curso de los ríos: todo lo que sea preciso para poderte proteger.  Si todo de ti me dieras no se agotarían tus misterios: ¿cómo vive un infinito  confinado dentro de las fronteras de tu piel? Resguardémonos en la ciudad del castillo o ven conmigo a la ladera de la joven cordillera. A tu capricho seré fiel.  ¿Por qué creiste en mí? ¿Por qué me salvaste del destierro? ¿Cuál milagro, cuál delirio, me ilumino a tu atención? Ninguna virtud me haría me...

singularidad

Todos somos lo mismo y lo mismo la idéntica historia se repite una y otra vez los amores, los dioses, los conflictos tienen la misma estructura, la misma tez. Los miedos, los traumas, los anhelos  las perversiones, los mitos y los símbolos: la misma forma, los mismos arquetipos. Exactos rituales de dicha y exactos motivos de delitos compartidos. El tiempo gira en espirales  paseando a su caprichosa merced,  elevándonos un momento para arrojarnos después.  Y, aún así, tu cariño me hace saber que soy único, irremplazable, increíble en el Ser. 

Manifiesto contra el espíritu místico

no me sirve de consuelo saber que todo es uno que somos inmortales en el seno de lo absoluto me da igual que en la esencia del ser último vayamos a estar siempre juntos no pagaré un boleto para un teatro absurdo que predica y predica hasta lo nauseabundo que hay que negarle el placer al público para acceder a lo profundo no me importa si te soñaste el mundo ¡entonces despierta y bórrame nomás! ¡o no repitas otra vez jamás que el deseo nos mantiene ilusos! no toleraré más ni por un segundo otro insulto tuyo ¡no vuelvas a insinuar que mi espíritu está corrupto por apreciar menos la totalidad permanente que la singularidad de lo que perece! ¡basta del dogma de que por ser individuo es que sufro! ¡abstente de señalar que no hay en verdad belleza en lo que aparece! pues no hay más belleza o más verdad que las que intuyo en sus obras o palabras en los recodos de la efímera presencia de quienes amo y en cambio solo puede monstruosa tu cara impávida amalgamada de los cadáveres de las criaturas...

1+0 IX

Existe un único misterio: el poder convertir la ausencia dada en alimento, el poder entregarlo todo sin tener nada, es simplemente imposible.