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fractura

                                          con el ardor que rapta la atención hacia la herida                                                        siente el alma que se desdibuja                                                                              la historia que se rasga                                                                                ...

Apnea

Desamparado por el sol de verano y su silencio cómplice las olas de un mar picado me secuestran. Soy un frágil y temporal arreglo de moléculas: la merced del ávido arrebato con el que las aguas me llevan a sus entrañas lo demuestran. Remolinos de caos me desorientan y me condenan cada vez más a lo profundo. Rayos de luz como espadas penetrando el receptáculo, imágenes fractales del cielo, burbujas que se alejan hacia ellas llevándose los últimos vestigios de mis fuerzas. Y yo cada vez más allí me hundo. Y, de repente, cuando dejo de luchar por una bocanada y me entrego a la voluntad indiferente del dios océano, me doy cuenta que respirar no era necesario. Me doy cuenta de que en el lo más oscuro del azul acuático encuentro la calma de retornar a mi verdadera casa.

Boddha

En el aniversario de tu soledad que yo entonces desconocía viniste a visitarme anoche con las palabras de una criatura amorosa, aunque anhedónica y autodestructiva. Elogiaste la combustión súbita sobre el desvanecimiento de la llama, y si bien se le llama nirvana a la extinción del fuego que emana del centro de la caverna de la ilusión de mi alma, te ruego que tus próximos susurros alimenten el calor, la luz, la protección, el poder, y el refugio que brotan de esta tímida hoguera que con esfuerzo trato de mantener viva. No es necesario que me recuerdes que todo lo que arde se apaga.

La puerta

Llegado el momento, querido Séneca, parecías tener algo de prisa en dejarnos solamente como ejemplo de estoica serenidad hasta el último momento de tu vida. Prisa en demostrarnos que en el alma nadie nos gobierna. No fuiste traicionado por tu alumno, ni víctima de una conspiración política. Tu vida no fue arrebatada por el cuchillo,  ni por orden del tirano, ni por injusticia. El veneno que mató a Sócrates tampoco la arrebató, ni la sevicia, ni se escapó en la sangre diluida con el agua de la bañera. Tu vida retornó con el pneuma, tu aliento vital  particular se fusionó con el cálido vapor que constituye todo el cosmos. Así tenía que ser, lo sabías con certeza: la puerta por la que todos saldremos siempre ha estado abierta.

Rome, 22-02-1994.

{ Rome, 22-02-1994 } La rabia hacia esta vida y hacia estos seres que la habitan tuvo que haber sido un síntoma  de un esperanza magnífica, de un profundo amor  a lo que podríamos hacer de ella. Solo así tu prisa y tu pasión por dejarla se entendería. De lo contrario sólo quedaría  una longeva e imprecisa indiferencia.  Por eso no me extrañaba tu sonrisa.  Por eso no me extrañaba tu energía. 

club 27

No es muy sensato que pases de largo. No deberías dejar que llegue el sábado. El tiempo te lleva cada vez más lejos del club 27. En las calles estás encerrado; el club es cielo abierto. En las calles, solo en entre un millón de seres comunes y corrientes a los que tienes que adaptarte estratégicamente; en el club, todos los seres extraños de tu misma espontaneidad pertenecen a la misma familia. En las calles, el ruido incesante es silencio desesperado; en el club, hasta el silencio hace parte del genio musical.

skyphos zoon

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¿Cuántas veces no he soñado con tu fluorescencia, con tus colores eléctricos y tu ritmo de ascenso? ¿Cuántas veces no he sugerido que tú sientes de la misma manera en que yo siento? ¿Cuántas veces no habré pensado en ser un rayo de luz y traspasar tu cuerpo? ¿No te das cuenta que lo que deseo es arder entre tus brazos y sentir la paz de tu veneno?
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"Las tristes fisuras de la esfera se revelan levemente anticipando el destino que conocí cuando soñé con ella. Cuando soñé con ella, lastimaba mi tacto, la superficie cortaba la piel al irla acariciando. Al irla acariciando, sentía profundos los surcos que va creando sobre su superficie el constante fluir de la sangre." Sedna. La cicatriz que te hiciste se borrará, excepto quizás en los dos puntos en los que te excediste. Pero la soledad no se irá desvaneciendo. No lastimes más tu antebrazo, no escribas más esas letras, no castigues la tersa frialdad de tu piel, a través de la cual yo siento el núcleo, cálida esencia que, tal como la mía, de oscuridad se alimenta. ¿Acaso no basta todo lo que nos lo recuerda? ¿Podrías hallar una peor estrategia? Que no vuelvan los satélites que te han abandonado llevándose la luz de tus noches, que no es necesario. Tú eres una estrella, tú puedes brillar con luz propia. Sin necesidad de romper la corteza, la furiosa volunt...