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Kairós

Todo es leve, excepto por el momento en que los frecuencias se entrelazan. Todo es distante aquí al otro lado de esa puerta que revela la comunión en el amor. Todo es frágil salvo la noche. Hay una última palabra, un último abrazo, hay una vez que será la última vez.

Alcest

capas de la materia tan sutil del alma se sobreponen se armonizan se intercalan intervalos de frecuencias armónicas vibran al unísono  por un efecto fantasmagórico a distancia las oscilaciones lineales del estéreo  abren un portal a dimensiones eneádicas  como por arte de magia en el esquema vacío  de sus relaciones matemáticas se deslizan cromatismos y afectos entre el rosa y el negro entre la noche y el alba acordes que contrastan  la fuerza grávida la ternura calma  atmósferas oníricas y paisajes sonoros de texturas delicadas se superponen se entrelazan envuelven  y absorben a las criaturas aladas quienes olvidaban que la experiencia corporal son canciones sedimentadas

los ojos de Isis

los ojos de Isis brillando niveos  divino rostro oscuro su mirada fungiendo de vértice eterno de la radiación de fondo su imaginación albergando mundos posibles atravesando el futuro su mirada fingiendo ser vórtice tierno del mismísmo cosmos

como si fuera una promesa que se rompe

en el momento en el que la función de onda colapsa  se estremece de dolor el universo pues se rasga en meiosis otra realidad se encierra en burbuja rodeada por la nada —la nada que nadie puede navegar— la belleza inimaginable de aquel otro rumbo de aquel otro mundo que se desplaza por siempre a uno de los reinos de lo inaccesible y reconozco que la proliferación de cosmos no resulta necesariamente de accidentes puede también ser consecuencia de una renuncia voluntaria  a una posibilidad fehaciente de la felicidad

Jazz Mirrors #2

{Sobre una noche de viernes en San Café Bar Jazz} El aire se entrecorta en pulsaciones periódicas que retumban en cada rincón de mi estructura ósea. La armonía es el límite que impone el silencio al caos del ruido, y tu destreza la libertad para destruirlo. Resonancia, el viejo misterio de las frecuencias que se estimulan a la distancia... Interferencia, la belleza del efecto de las gotas combinándose sobre la superficie. El pulso que se transforma en un golpe que sacude mi cuerpo en un arrebato. ¿Cómo es que el aire términa por imponerle una atmósfera de emociones a mi alma?  —Ondas tejiendo ondas a partir de ondas sobre una matriz de ondas. —Cuerdas de arreglos de cuerdas de urdimbres de cuerdas templadas sobre cuerdas. { jazz mirrors #1 }

S=1/4*((c^3)k/Għ)*A

La abismal oscuridad no es del todo invisible, el oscuro abismo realmente no está vacío: podemos ver con tus ojos lo otrora inasible del mito de Cronos justo antes de haber nacido. Aceptaremos con gusto tu última apuesta de que se amarán por fin lo eterno y el instante; ganarás lo singular si se halla la respuesta, nos prestaras si pierdes tu hombro de gigante para ver el horizonte desde una nueva altura cuyas líneas no convergen solo en un círculo, sino en la desnudez sin extensión ni censura de la mente del Dios aquel que hizo los cálculos. Se dirá quizá que el todo ya logró integrarte, algunos pensarán que te arrebató el desorden; quizá te fuiste a jugar, aunque te fuiste tarde, a dar saltos cuánticos por espacios deformes. A la memoria de   Stephen Hawking (el gran filósofo que creía que la filosofía era obsoleta)

G

solía ser una criatura liviana capaz de levitar surfeando corrientes de aire vibrando en aquellas frecuencias tan altas en las que la continuidad del tiempo casi se desgarra donde el yo retorna al brahman no era parte de un inventario era un arrebato un tornado de plasma incendiario consituido por mónadas no por átomos mis fibras estaban entrelazadas en las urdimbres del cosmos y a través de ellas me extendía hasta sus confines no este individuo separado sobreanestesiado hoy aquí infectado por la densidad me he hecho vulnerable a la tiranía de este planeta que me compele hacia su núcleo y no me deja despegar yo era un conquistador circunnavegando los mares de los sentimientos ahora de uno de ellos soy solo un esclavo

Efecto Casimir Dinámico

Yo soy una de esas partículas virtuales  que habitan el vacío. Sí, una de esas ambiguas entidades  que entran y salen de la existencia por capricho. Tú eres los espejos vibrantes en los cuales mi reflejo,  se convierte en luz. 

Dark Matter

Imagen
soy una perla ahogándome en la oscuridad idéntico al manto oscuro que me rodea soy el error de tus cálculos sobre la gravedad el tiempo es la deriva cósmica su impulso son las mareas caóticas las mismas que te han traído hasta aquí las mismas que podrían arrebatarte de forma súbita soy la perturbación de fondo la tormenta invisible que se agita en el núcleo el rigor que expande el infinito y el ser sin rostro que vive entre tus sueños soy el fuerza fantasmagórica que conglomera las galaxias y cohesiona la subpartículas a pesar del vacío que reina entre ellas soy la incertidumbre que devino variable ontológica (Variaciones sobre un tema de Björk, V, Biophilia, 2011)

zv (µ+)

migajas sutiles que se arremolinan tras el tierno pase con el que tus alas sortean al viento  sensaciones latentes después de tu partida ciudades alternativas en las que la impedía  generan un distante efecto  no es un vacío no es una ausencia son la calma tensa en la que se prepara la revolución del antiuniverso

colgándome de cuerdas de antigravitones

El instante durante el cual me viste fue tan breve que fotografiaste una imagen de mí suspendida en el aire. Después de ver mil cuerpos caer y desintegrarse era natural imaginar que iba cayendo. Lo entiendo. Me viste de pie varias veces al filo del precipicio, pero no estaba pensando en tirarme. Lo entiendo, pero me ofende: ¿acaso no me conoces? Estaba pensando cómo sobrevivir a tu lado incluso si llega el día que el abismo cumpla su amenaza de devorar nuestras cumbres. Bajé, hasta el fondo, hasta el límite del descenso, fui a desafiar a los demonios que nos amenazan... pero no encontré el infierno. Me paré en el centro, miré hacia arriba, te llamé. No respondiste... Tuve que hacerlo yo sola. Entonces me viste. El infierno era caer y yo estaba aprendiendo a elevarme.

Disgregación

Se desgarraron entonces del corazón de la Nada infinitos infinitos, y se expandieron alimentándose del vacío. Así se crearon las formas. La conciencia de la Diosa se dirigió hacia la oquedad dentro de éstas: sus labios curiosos no resistieron el deseo de exhalar a través de la ausencia, sólo para saber qué sucedía. Y lo que sucedió fue que nacieron los sonidos. Y los sonidos, en su afán de sucederse, corrompieron la indeterminación y generaron el resplandor. Así fue creada la esencia de todas las cosas, la música. Y la música aniquiló a las formas, que no eran más que silencio. El resplandor iluminó los ojos y los oídos vírgenes de la Diosa, y el espíritu sintió por primera vez de manera profunda admiración. Al redirigir su conciencia hacia la fuente (que ya empezaba a diseminarse lentamente), volvieron sus labios a sentirse atraídos, y sus ojos se cerraron. La creación sedujo a la Diosa, y Ella depositó al espíritu en la esencia a través del tacto suave y cálido de su beso.