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Mostrando las entradas con la etiqueta Diosa

caleidoscopio

el arreglo aleatorio de las piedras de otra manera  omisible iterado en geometrías radiales se antoja imprescindible ominosos tus ojos infinitos mirando desde lo profundo traen a la luz la red invisible que sostiene  al cosmos

los ojos de Isis

los ojos de Isis brillando niveos  divino rostro oscuro su mirada fungiendo de vértice eterno de la radiación de fondo su imaginación albergando mundos posibles atravesando el futuro su mirada fingiendo ser vórtice tierno del mismísmo cosmos

Invocación

el discurso no porta poder se desliza entre sus arterias no era un verbo el que flotaba sobre las aguas primigenias la frontera larga y difusa que hay entre la prosa y el verso se desvanece en el silencio de plenitud de la presencia la palabra no precede al ser la diosa no era una poeta el lugar se engendra en la danza como el conjuro ante la ausencia

Oración

Diosa,  toma mi mano con dulzura y enséñame un atajo que me lleve lejos del Imperio de las Promesas. Concédeme,  te pido, refugio esta noche y las venideras en tus caricias, en tus miradas que me dotan de motivo  y realidad, en los sentires que me llevaste a habitar en tus palabras que ordenan e iluminan mi mundo, Envuélveme, Albérgame. Abárcame.

púlsar

un pulso entusiasta engendra el instante a merced de una pulsión idéntica a la nada que se satisface a sí misma hasta desbordarse de plenitud incontenible el universo

partenogénesis

Llovió y por las púrpuras urdimbres las entrañas de la diosa se revolvieron, Los delicados filamentos que se estremecieron en la matriz universal eran el temor de que diera lo mismo empezar de nuevo. Tales súbitos espasmos fueron el único augurio del parto inadvertido, y la noche y el mar oscuros sus únicos testigos. Un quasar expelido vino a alojarse en nuestros diagramas. y en sus cientos de miles de giros ahogó cientos de miles de gritos.

sobre la última expedición criptozoológica

De cuerpo translúcido creado por la revolución de un triángulo a través del cual sólo se vislumbran sus propios brazos y la oscuridad del profundo océano, de vértice alargado apuntando hacia el transfondo de la nada que dio sustento al agua, de colores electrícos también, fluorecentes, metálicos, como en otras de mis visiones anotadas, agitando sus tentáculos con sutil violencia, extendíendolos al infinito o, por lo menos, fuera del marco de referencia donde puedo verlos allí, fuera del tiempo, estaba esa extraña especie eterna de un sólo individuo representando la divinidad: allí estaba el amor y el dolor.

"Democracia"

Toda mi ciudad de almas gobernada por las esquinas tiránicas de unos ojos, por los pliegues totalitaristas de unos labios. Todos sus sabios, todos los bellos, todos los fuertes, todos ellos subyugados en aparente libertad, en ilusión de democracia. Cualquier exigencia vuestra es un favor que siempre quisimos que por vos nos fuera concedido. Haz con estas almas, divina divinidad, lo que bien plazcas. Ésa es realmente nuestra voluntad.
Oh Diosa odiosa , te has equivocado: si he logrado alimentarme del vacío, ¿qué no podría hacer con una pequeña esfera azul y compacta? El hado helado se ha tornado más cálido desde que sé que no me olvidaste, desde que sé que soy tu juguete preferido. Y para justificar mis extraños delirios y el abrupto tornado que me enviaste, nada más relevante que saber que te divierto. Que tus dichas sean dichas, que nada nada hacia la nada, lo que hay en el medio de mi miedo... nada más revelante que la risa de la Diosa que viste de lirios. Sigue mandando tus ángeles, sigue tratando de destruirme, sigue, si el error no viste. Sólo conseguirás recordarme lo fuerte que me he vuelto; sigue tentándome, sigue dándome las armas para desafiar tu omnipotencia.

Disgregación

Se desgarraron entonces del corazón de la Nada infinitos infinitos, y se expandieron alimentándose del vacío. Así se crearon las formas. La conciencia de la Diosa se dirigió hacia la oquedad dentro de éstas: sus labios curiosos no resistieron el deseo de exhalar a través de la ausencia, sólo para saber qué sucedía. Y lo que sucedió fue que nacieron los sonidos. Y los sonidos, en su afán de sucederse, corrompieron la indeterminación y generaron el resplandor. Así fue creada la esencia de todas las cosas, la música. Y la música aniquiló a las formas, que no eran más que silencio. El resplandor iluminó los ojos y los oídos vírgenes de la Diosa, y el espíritu sintió por primera vez de manera profunda admiración. Al redirigir su conciencia hacia la fuente (que ya empezaba a diseminarse lentamente), volvieron sus labios a sentirse atraídos, y sus ojos se cerraron. La creación sedujo a la Diosa, y Ella depositó al espíritu en la esencia a través del tacto suave y cálido de su beso.

El lado interno de la luna

Hoy amanecí bahmetafísíco. La Diosa me envió este sueño: Shinji Ikari esperaba a Misato, quien lo había citado a las 9 en punto, pero se encontraba retrasada: se había tenido que encargar de una emergencia. Él, paciente y sumisamente, esperaba en uno de esos extraños compartimientos mecánicos, y se sobresaltó un poco cuando el proceso se inició automáticamente. El mecanismo introducía una persona en una pequeña nave, y luego a la pequeña nave en un cohete. Pero no había persona adentro, solo estaba Shinji afuera, observando. Este cohete era ni más ni menos que una réplica de la Estatua de la Libertad. El cohete despegó y se dirigió contra la Luna. Y la penetró. Parecía como si la superficie del satélite hubiera absorbido el artefacto, como cuando uno se chupa un largo spaghetti. En su trayectoria subterránea el cohete se tropezó con otro cuerpo de sus mismas dimensiones, y comenzó a desplazarlo, para poder salir a la contrasuperficie. Había allí, en el lado interno de la luna, una civ...

Creación

La Diosa, el espíritu lúdico que flotaba entre la Nada, compactó el vacío y lo hizo estallar. Y vio Ella estar divertida. Las partículas se agitaban, mientras la simpleza se agotaba. Las configuraciones estables que sobrevivieron al azar permitieron que tú y yo nos encontráramos en este día. Que tú me vieras a mí, y que yo te viera a ti, no es magia, no creas –aunque pareciera. Entre tanto, Ella se reía, pues mi valor no depende de nadie más, que de Ella. Hoy mis amigos me enseñaban que en tiempos así se aprende de nuevo a amar. Más prospera será mi alma cuando tú también lo sepas.