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Fantasma

Humedad, electricidad,  movimiento,  presión,  ritmo,  textura,  forma,  magnetismo,  temperatura: tan diversos y sutiles son las fluctuaciones que detecta el tacto,  tan pobres nuestras palabras para distinguirlos. Estamos en deuda de encomios al misterio gozo del contacto: la piel que acaricia es acariciada, el cuerpo que toca se siente tocado en reciprocidad inmediata, sin demandarlo.  El cuerpo se reconoce como cuerpo en el encuentro.  El ojo que mira, en cambio,  no se ve mirando,  ni siquiera cuando contempla su reflejo.  La imagen de la efigie de un globo ocular no es la visión vista.   Y, sin embargo, el milagro de la atención: ante una consciencia que ama  —aunque insondable— se descubre lo profundo del otro.  Ante la magia que revela lo impercibible  tus ojos se transforman en mirada y mi espíritu deja de ser un fantasma. 

Nuevos Mitos

Imagen
Leonora Carrington: El mundo mágico de los Mayas (1964) Nuevas criaturas llegaron al cielo que se sostenía sobre la tierra que había labrado con sus pasos: un ejército de mitos nuevos resuelto a invadir las imágenes del espíritu de los ancestros. De oriente llegaron, aniquilando antiguos símbolos a su paso dragones, cruces, unicornios,  androides, alcurnias, alebrijes, esferas viajantes de seres de sol  y el mito más infame creado alguna vez por el género humano: ¡el mito del progreso! El último de ellos, discreto deambuló en búsqueda del refugio para los recuerdos de su gente le hizo caso al susurro: un árbol era la última ruta del mundo. Viajó por entre las fibras de la madera porque se hizo tan fino y sutil, tan candoroso que en las raíces se disolvió en suelo para transmutar sus recuerdos en alimentos. 

Concepción

Hacer de la carencia, hábitat; ¡qué extrañas ideas tienes! La tierra firme bajo el manto oceánico, el fondo que anhelaba el ancla  fui yo mismo. No acepto santa misión: en vano habría sido la asistencia al funeral  del espíritu incorpóreo. El miedo, arquitecto de toda ilusión, cree que me va seducir  con viejos misticismos. A través del intersticio  entre sujeto y objeto se quiere inmiscuir de nuevo  la usurpadora metafísica demandando sumisión. La eternidad está haciendo el ridículo con su insulso disfraz de presente; ¡tú también sientes palpitar al porvenir! Con tu piel, su pulso percutivo y la vibración de las aguas rebosantes, el sonido de nuestra futura canción. No quiero volver al uno,  quiero el mérito de tu obsesión.

Recuerdos de cuando me olvidé

 sin extrañarme por los misterios del baile y las caricias durante aquel tiempo me entendía solo  con las flores de día una fiesta de aromas y colores en el ocaso el amparo del guayacán que me dejaba ser parte  de su amarillo tapiz no había palabras ni vértigo del vacío individual no había árbol persona y jardín había comunión de la luz y la savia la tierra era un océano  tejido de sentir

infinito, innombre

a veces lo simple es un misterio que destruye todas la formas del sol en el que somos uno travieso un rayo atravesó el cielo dispuesto a extinguirse de un golpe fulminante hecho relámpago rompió el silencio usurpándole el derecho al trueno encontró el suelo mas no el fin de su destello  lejos de disiparse su eco se trenzó en los hilos de lo eterno a veces lo efímero recorre toda profundidad «All in all is all we are»

Sobre el deseo

no puedo hacer caso a un dios astro  que ilumina la consciencia con sus arrebatos se enciende se apaga amanece y mengúa indeciso fluctúa  entre el alba y el ocaso entre el carmín el blanco el amarillo y el naranjo algunas veces eclipsa y otras veces en cambio es eclipsado inconstante impredecible entre las nubes se abre paso o se oculta entre ellas acobardado se insinúa eterno pero solo dura un instante víctimas de un pulso errante confundimos la realidad de la estrella con la manera en la que se manifiesta

Alcest

capas de la materia tan sutil del alma se sobreponen se armonizan se intercalan intervalos de frecuencias armónicas vibran al unísono  por un efecto fantasmagórico a distancia las oscilaciones lineales del estéreo  abren un portal a dimensiones eneádicas  como por arte de magia en el esquema vacío  de sus relaciones matemáticas se deslizan cromatismos y afectos entre el rosa y el negro entre la noche y el alba acordes que contrastan  la fuerza grávida la ternura calma  atmósferas oníricas y paisajes sonoros de texturas delicadas se superponen se entrelazan envuelven  y absorben a las criaturas aladas quienes olvidaban que la experiencia corporal son canciones sedimentadas

alternativa

puede que haya venido la bruma a cubrirlo todo  de desasosiego como puede también que los objetos que habitan tu entorno hayan conspirado juntos para hacerte creer loco poniéndose de acuerdo  en desafilar sus bordes y difuminar sus contornos al ritmo de tus dudas. 

Espiral

Me prometo a mí mismo entender que el sonido  no asciende de forma lineal. Me prometo aceptar que el tremor  de las vueltas y vueltas se pueden convertir en espiral. Me prometo aguardar  durante los silencios durante la lluvia, durante la melancolía. 

Dragón

con fascinación atávica desde siempre te he estado buscando venerada ave-serpiente en el vórtice vacuo de mi consciencia tan adentro  que otra vez es afuera uroboro emplumado  en el horizonte donde se funden el firmamento  y el fundamento vuela Garuda hermanado con naga Kaliya de los errores la boa y los aciertos el águila te conjura Dïïjoma la voz lejana que canta las profecías de tu regreso  tiende las fibras que me mantienen atado a lo sagrado  absoluto encarnado reptil pájaro eléctrico te he estado buscando con la esperanza de mi propio encuentro 

Alusión Elusión Ilusión

En los relieves del lenguaje está forjado el mundo y el sentido de lo dicho es más expectactiva —más costumbre—  que contenido. Alusión, elusión, ilusión... La percepción es indiscernible de la fantasía y la fantasía del recuerdo.  La razón es tal urdimbre de pasiones,  la llamamos co-razón cuando es reflejada. Alusión, elusión, ilusión...   Que me llenes tú,  que me llene tu imagen,  que me llene la narrativa de donde emerge tu substancia... da lo mismo.  Que me llene la arquitectura de los átomos,  las colisiones, el conjuro que te invoca, las alucinaciones... da lo mismo.  Alusión, elusión, ilusión...

Ivan Aivazovski

Horizonte difuso: naufragamos. No vemos dónde  termina el cielo y empieza el mar arrebatado. Todo se confunde en la tormenta:  el sujeto, el todo;  el horror, el gozo; el caos, el cosmos. Todo se confunde en la tormenta:  no sabe si imagina  o si recuerda, no sabe si imagina o si recuerda. Todo se confunde en la tormenta.

HSP

Por fortuna no está a mi merced el destino de asuntos mayores: en medio de estos furores, si eligiera por el cosmos, elegiría la imposibilidad  de que el ser deviniera la nada.  Porque sufro al pensar solo que en alguna roca que orbita una estrella —sea blanca, azul o anaranjada—  una criatura alberga tristezas de aquellas que pudieron ser evitadas. 

caleidoscopio

el arreglo aleatorio de las piedras de otra manera  omisible iterado en geometrías radiales se antoja imprescindible ominosos tus ojos infinitos mirando desde lo profundo traen a la luz la red invisible que sostiene  al cosmos

los ojos de Isis

los ojos de Isis brillando niveos  divino rostro oscuro su mirada fungiendo de vértice eterno de la radiación de fondo su imaginación albergando mundos posibles atravesando el futuro su mirada fingiendo ser vórtice tierno del mismísmo cosmos

Montmartre 1540

hay veces que el tren te deja pero alguien amable te lleva  hasta tu casa hay veces que abordas huyendo el tren huyendo de alguien alguien amable que te espera cuando llegas pidiendo que te deje esperarte hay veces que los accidentes más trágicos hacen posibles los accidentes más felices y hay veces en los que se puede ser más feliz de lo que uno mismo se permite pero hay otras veces tantas veces que lo que se recuerda tiene más colores que lo que se percibe

el arrebol sin quien lo nombre y lo que es en sí el horizonte

el árbol que cae en medio del bosque sin que nadie lo escuche el color sin ojo el calor sin piel  la esperanza cuando solo quede la noche el arrebol sin quien lo nombre el vos de Dios la voz de Dios y yo también y también yo

este

la niebla desdibuja el contorno de la luna aún no plena que vuela vanidosa alta en el este ojalá el mismo difuminado celeste desvaneciera las penas  de todas y cada una de las criaturas sintientes el universo es lo que es gracias a cada consciencia  en cada muerte el universo muere 

Bosque

El árbol replegado en la semilla, refugiándose de la prisa con que la brisa lo empuja desde todas direcciones contra sí mismo.   La vida replegada en su núcleo tratando de preservar el aliento mientras se extienden codiciosas las ramas y las raíces de los otros seres. Y ante lo que a penas podría llamarse una fogata el niño acurrucado en la casita abandonada para que el mal no lo encuentre como antes lo hiciera el olvido.  Después de hibernar un retoño despierta con la piel dorada. Luz, calor, espacio, de repente, humedad y nutritientes abundantes para el único superviviente del incendio.  Ahora eres el bosque aunque te sientas tan pequeño.

Desdoblamiento

No conozco el nombre de este sentimiento, no distingo bien siquiera los matices que se funden en la alianza. Tantas veces los he visto, no te miento,   en remolinos de ires y venires  que confunden la balanza. ¿Quién podría creer que su consciencia  está dentro de su cráneo si para contener un racimo de sentires extraños la piel apenas alcanza?