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Ivan Aivazovski

Horizonte difuso: naufragamos. No vemos dónde  termina el cielo y empieza el mar arrebatado. Todo se confunde en la tormenta:  el sujeto, el todo;  el horror, el gozo; el caos, el cosmos. Todo se confunde en la tormenta:  no sabe si imagina  o si recuerda, no sabe si imagina o si recuerda. Todo se confunde en la tormenta.

Diatriba a Odiseo

El héroe volvió de una travesía, ahora nos relata sus proezas, adorna a sus acciones de grandeza cuando solo perseguía fantasía. Bebiendo de otros labios ambrosía mientras Penélope bebía tristeza historias de mendaz delicadeza el amor que de brujas padecía. El telar que ella hacía y deshacía reflejo de la astucia y entereza del capitán que cada peripecia resolvía con fatal reposería. Lo tuyo es temeridad, no valentía, no hay mayor sabiduría en la destreza de este que solo a su casa regresa llevado y traído por la deriva. Su merced disoluta y evasiva de falaz y neurótica tendencia a ver patrones en la naturaleza y un destino en retrospectiva.

ceremonia de confusión de vapores

un par de efímeros países que vivieron en sectores distantes de la superficie del Océano Pacífico vagando a la deriva dieron por evaporarse uno antes que el otro pero la misma tarde en gaseosas entidades extrañas de límites difusos transformaron sus soberanías y terminaron siendo parte de una procesión de nubes que viajaban rumbo a otro Océano sin saberlo de la deriva del mar a la deriva del cielo por la que el tiempo avanza siendo más impulso que substancia en cada movimiento algo tomaban y algo dejaban viajando tierra adentro chocaron contra los Andes y se deslizaron por sus laderas arremolinándose y ya entonces fundidos alzaron el vuelo de nuevo y en la agitación de su danza se fueron a alimentar el viento

er s

Tú  er s mi ancla a tierra; yo floto en el cielo a la deriva tan lejos  que no tiene sentido decir que estoy "arriba". Tú  er s mi vínculo con la realidad; yo siento cada día  como una versión más del mismo ridículo sueño.  Tú  er s mi hogar;  yo, sin importar el lugar, no soy más que un forastero.