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un agujero negro

un agujero negro ni es negro ni es agujero ni es un un agujero negro tiene el privilegio de experimentar en su centro una singularidad que compila lo que fue lo que es y lo que no es aún la extensión del espacio infinito capturado en un punto ínfimo un agujero negro  girando en círculos arrastra en su ergósfera la delicada cordura del cosmos juegos de Sade con candados para contener al Ser  bajo la custodia de la Diosa que le habló a Parménides todos los destinos se antojan ridículos y atajos devienen todos los caminos  un agujero negro tiene el apetito de Erisictón —del capitalismo— de la angustia de Cronos devorándose a sus hijos espejo de universo que no refleja una versión  un agujero negro cree ingenuamente que logrará conquistar en un Imperio Eterno todos los reinos de la realidad desconociendo que dentro del límite de Chandrasekhar fluctuando en el vacío conspiran rumores certeros de su autodestrucción

Ternura

Imagen
Guayasamín, Madre y niño.  Sé que eres valiente y doy fe de lo fuerte que eres: caerás muchas veces y te levantarás sin ayuda  casi siempre. Sé que no me necesitas y que no puedo protegerte de todas las vicisitudes  del mundo inclemente. Poco puedo prometerte,  poco puedo hacer frente a la crueldad consciente, frente al horror indiferente. No escaparás de lo que duele: de la pérdida,  el abandono,  el desprecio, el olvido, la enfermedad o la muerte.  Pero déjame quererte, admirarte, complacerte y arroparte. Eres irrepetible, déjame retratarte para recordarte antes de que la vida se me arrebate. Déjame ayudarte e iluminar tus pasos por el sendero por el que partirás más temprano que tarde. Déjame entretenerte, déjame darte la atención y el cuidado que mereces aunque yo no sea suficiente. Cada consciencia es un milagro en el que confluye todo accidente y la ternura es el milagro...

Elea

El tiempo nuez nada más una ilusión persistente. La multiplicidad se me antoja inconsistente. Siempre estuvimos unidos, la luz emerge del vacío, espontánea, de las cenizas de un infinito surgen más. Siempre estuvimos en el uno primordial. No hay distancia por recorrer, no hay distancia entre nosotros. La ansiedad se difumina mientras voy comprendiendo nunca nada  estuvo separado.

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La primera vez, sacrílego pero lleno de amor por el conocimiento, penetré los secretos de la esfera, y fue sólo dolor lo que tuve que pagar dada la curiosidad de mi carácter. Entré a un lugar oscuro, quedé totalmente asfixiado, extraviado y desvalido. Para hacerse uno con lo uno hay que desgarrarse. Aquella vez, sacrílego pero lleno de amor por el conocimiento, penetré la esfera por una de sus dimensiones más oscuras. Estaba solo, y mi aliento vital carcomido, y la presión me obligo a dar un salto abrupto. La esfera en su justicia se revolvió y luego me escupió. No era mi tiempo, no estaba preparado; pero ahora sí lo estoy. Sólo quiero que sepas quién soy.