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Kairós

Todo es leve, excepto por el momento en que los frecuencias se entrelazan. Todo es distante aquí al otro lado de esa puerta que revela la comunión en el amor. Todo es frágil salvo la noche. Hay una última palabra, un último abrazo, hay una vez que será la última vez.

Ivan Aivazovski

Horizonte difuso: naufragamos. No vemos dónde  termina el cielo y empieza el mar arrebatado. Todo se confunde en la tormenta:  el sujeto, el todo;  el horror, el gozo; el caos, el cosmos. Todo se confunde en la tormenta:  no sabe si imagina  o si recuerda, no sabe si imagina o si recuerda. Todo se confunde en la tormenta.

Adentrarse en lo silvestre

también quiero huir del sistema y adentrarme en lo silvestre hablar con las plantas ver a los ojos a los animales y vivir de la generosidad de la vida misma aunque sé que es ingenuo ese romántico anhelo del retorno a lo salvaje porque la soledad es frágil como un lobo estepario emprender el viaje hacia la verdad desnuda llevar de equipaje mi espíritu mi curiosidad mis dudas y algunos símbolos del cariño de la gente que quiere cuidarme bien dice el mito que Dios nos castigó con tener que trabajar la Tierra antes de expulsarnos del Paraíso pero también dice el Evangelio que tenemos que preocuparnos menos por el alimento que los lirios de los campos y las aves del cielo aunque sé que es ingenuo ese romántico anhelo del retorno a lo salvaje porque la soledad es frágil

fractura

                                          con el ardor que rapta la atención hacia la herida                                                        siente el alma que se desdibuja                                                                              la historia que se rasga                                                                                ...

Mochuelo

En el ocaso parte el ave a su misión, voy en sus manos.

Apnea

Desamparado por el sol de verano y su silencio cómplice las olas de un mar picado me secuestran. Soy un frágil y temporal arreglo de moléculas: la merced del ávido arrebato con el que las aguas me llevan a sus entrañas lo demuestran. Remolinos de caos me desorientan y me condenan cada vez más a lo profundo. Rayos de luz como espadas penetrando el receptáculo, imágenes fractales del cielo, burbujas que se alejan hacia ellas llevándose los últimos vestigios de mis fuerzas. Y yo cada vez más allí me hundo. Y, de repente, cuando dejo de luchar por una bocanada y me entrego a la voluntad indiferente del dios océano, me doy cuenta que respirar no era necesario. Me doy cuenta de que en el lo más oscuro del azul acuático encuentro la calma de retornar a mi verdadera casa.

Boddha

En el aniversario de tu soledad que yo entonces desconocía viniste a visitarme anoche con las palabras de una criatura amorosa, aunque anhedónica y autodestructiva. Elogiaste la combustión súbita sobre el desvanecimiento de la llama, y si bien se le llama nirvana a la extinción del fuego que emana del centro de la caverna de la ilusión de mi alma, te ruego que tus próximos susurros alimenten el calor, la luz, la protección, el poder, y el refugio que brotan de esta tímida hoguera que con esfuerzo trato de mantener viva. No es necesario que me recuerdes que todo lo que arde se apaga.

nubes cargadas que no llueven

no llueve pero oigo la lluvia caer delicada sobre las aceras los techos las ventanas y las telas de las prendas de transeúntes desprevenidos que olvidaron el paraguas percibo el detalle de las aguas chispoteando sobre las baldosas chispas que eran aire brumas que eran haces las rectas se deshacen entretejiendo trayectorias curvas multidireccionales una inusual familiaridad me atrae al caos efervescente que vive allí abajo gotas como rayos nubes como mares ríos de azul eléctrico recorren mi tórax con la intención de escaparse no llueve pero oigo la lluvia que cae desdibujando impresionista las formas en la calle se escurren después de confundirse por la punta de los dedos mis colores y allí veo un rastro de mí viajando por los canales hacia el inframundo

Ternura

Imagen
Guayasamín, Madre y niño.  Sé que eres valiente y doy fe de lo fuerte que eres: caerás muchas veces y te levantarás sin ayuda  casi siempre. Sé que no me necesitas y que no puedo protegerte de todas las vicisitudes  del mundo inclemente. Poco puedo prometerte,  poco puedo hacer frente a la crueldad consciente, frente al horror indiferente. No escaparás de lo que duele: de la pérdida,  el abandono,  el desprecio, el olvido, la enfermedad o la muerte.  Pero déjame quererte, admirarte, complacerte y arroparte. Eres irrepetible, déjame retratarte para recordarte antes de que la vida se me arrebate. Déjame ayudarte e iluminar tus pasos por el sendero por el que partirás más temprano que tarde. Déjame entretenerte, déjame darte la atención y el cuidado que mereces aunque yo no sea suficiente. Cada consciencia es un milagro en el que confluye todo accidente y la ternura es el milagro...