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Mostrando las entradas con la etiqueta aguas místicas

Transandinismo

los europeos no saben lo que es la naturaleza ellos solo conocen bosques de pinares árboles iguales en distancias regulares en ritmos cósmicos que pueden predecir con certeza ellos no conocen la selva la intensidad de cada matiz el caos la vorágine el plurisentir qué van a saber ellos del vértigo viviendo entre los viejos Alpes siempre tan contenidos tan serios tan estables qué van ellos a entender de las distancias en la que a la vez se habita y se extraña  su ridícula búsqueda del fundamento ignora que también el suelo es océano que las montañas son olas  que la cabeza está conectada con los pies no exagero un pulso me recorre viaja por mi columna vertebral  me estremece en oleadas  el temblor de un tambor retumba a lo largo de los Andes

Blackgaze

la distorsión se transformó en el rumor eléctrico  de un universo granulado el sólido metal en amalgama postmaterial el grito es apenas una capa  que dota a la visión de un tinte invernal  el alma vino a ser  gota confundida en el mar el eco de una nota recursiva evoca su inmortalidad la atmósfera reverbera en mi memoria donde se teje la textura de mi fantasía de libertad  en los melismas del lenguaje de mis sueños no sé quién me va a escuchar sé que por fin podré hablar

Ivan Aivazovski

Horizonte difuso: naufragamos. No vemos dónde  termina el cielo y empieza el mar arrebatado. Todo se confunde en la tormenta:  el sujeto, el todo;  el horror, el gozo; el caos, el cosmos. Todo se confunde en la tormenta:  no sabe si imagina  o si recuerda, no sabe si imagina o si recuerda. Todo se confunde en la tormenta.

barcas que no quieren ser encontradas

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"The Beyond", Georgia O'Keeffe (1972) (tiendo a tildar de profundo el motivo del que hiere como si debajo de sus pieles gritara el dolor del mundo  temeroso y nauseabundo teme cuando a la distancia vislumbra alguna substancia corre a altamar huye a ultranza se espanta con la fragancia de cualquier posible esperanza)

Apnea

Desamparado por el sol de verano y su silencio cómplice las olas de un mar picado me secuestran. Soy un frágil y temporal arreglo de moléculas: la merced del ávido arrebato con el que las aguas me llevan a sus entrañas lo demuestran. Remolinos de caos me desorientan y me condenan cada vez más a lo profundo. Rayos de luz como espadas penetrando el receptáculo, imágenes fractales del cielo, burbujas que se alejan hacia ellas llevándose los últimos vestigios de mis fuerzas. Y yo cada vez más allí me hundo. Y, de repente, cuando dejo de luchar por una bocanada y me entrego a la voluntad indiferente del dios océano, me doy cuenta que respirar no era necesario. Me doy cuenta de que en el lo más oscuro del azul acuático encuentro la calma de retornar a mi verdadera casa.

DK 22 B 12

Somos ríos. Somos ríos en los que sobrevienen nuevas aguas. Somos dichas aguas renovadas las rocas sedimentadas  y las almas que van río abajo llevando la sal al océano.  Somos los surcos que serpentean  en una historia invisible para quienes  por vivir apenas un siglo  no recuerdan.  Somos las aguas turbias  pletóricas de vida  y las corrientes subterráneas  que van prístinas al pozo. Somos la dicha de la cosecha y la tristeza de la inundación, la calma sobre la que descansan las hojas  y la violencia que destruye las piedras. Somos el murmullo que crece en remolinos  escondiéndose detrás del silencio.  La savia en el pulso de los árboles la saliva en la boca de los animales.  El vapor que alimenta el rocío impregnando la rivera de frescura,  ascendiendo en torbellinos al cielo.  Somos las nubes serenas y la lluvia que se precipita escabullé...

nubes cargadas que no llueven

no llueve pero oigo la lluvia caer delicada sobre las aceras los techos las ventanas y las telas de las prendas de transeúntes desprevenidos que olvidaron el paraguas percibo el detalle de las aguas chispoteando sobre las baldosas chispas que eran aire brumas que eran haces las rectas se deshacen entretejiendo trayectorias curvas multidireccionales una inusual familiaridad me atrae al caos efervescente que vive allí abajo gotas como rayos nubes como mares ríos de azul eléctrico recorren mi tórax con la intención de escaparse no llueve pero oigo la lluvia que cae desdibujando impresionista las formas en la calle se escurren después de confundirse por la punta de los dedos mis colores y allí veo un rastro de mí viajando por los canales hacia el inframundo

nácar

Soñé que el océano me conquistaba asimilándome de forma gradual al principio como un nido de esponjas, adornos de algas y estrellas de mar. Mis poros quisieron ser hexágonos dándole a mi piel textura de panal mágicos fundiéndome con su tapiz de coral. Sigiloso se dio a mezclar mi sangre en proporción de un medio con aguasal forzó a los cielos a someterse invirtiendo el orden de lo vertical me inyectó con levedad ascendí hacia lo abisal

remanencia

Mi retrato en una foto del futuro se desvanece como la memoria de mi vida en el Hades como el sonido que se atenúa con la distancia como a lo largo de un día imperceptible la fragancia pronto se encontrarán las dos orillas se evaporará la última gota las tormentas se disipan tú me olvidas

G

solía ser una criatura liviana capaz de levitar surfeando corrientes de aire vibrando en aquellas frecuencias tan altas en las que la continuidad del tiempo casi se desgarra donde el yo retorna al brahman no era parte de un inventario era un arrebato un tornado de plasma incendiario consituido por mónadas no por átomos mis fibras estaban entrelazadas en las urdimbres del cosmos y a través de ellas me extendía hasta sus confines no este individuo separado sobreanestesiado hoy aquí infectado por la densidad me he hecho vulnerable a la tiranía de este planeta que me compele hacia su núcleo y no me deja despegar yo era un conquistador circunnavegando los mares de los sentimientos ahora de uno de ellos soy solo un esclavo

La puerta

Llegado el momento, querido Séneca, parecías tener algo de prisa en dejarnos solamente como ejemplo de estoica serenidad hasta el último momento de tu vida. Prisa en demostrarnos que en el alma nadie nos gobierna. No fuiste traicionado por tu alumno, ni víctima de una conspiración política. Tu vida no fue arrebatada por el cuchillo,  ni por orden del tirano, ni por injusticia. El veneno que mató a Sócrates tampoco la arrebató, ni la sevicia, ni se escapó en la sangre diluida con el agua de la bañera. Tu vida retornó con el pneuma, tu aliento vital  particular se fusionó con el cálido vapor que constituye todo el cosmos. Así tenía que ser, lo sabías con certeza: la puerta por la que todos saldremos siempre ha estado abierta.

partenogénesis

Llovió y por las púrpuras urdimbres las entrañas de la diosa se revolvieron, Los delicados filamentos que se estremecieron en la matriz universal eran el temor de que diera lo mismo empezar de nuevo. Tales súbitos espasmos fueron el único augurio del parto inadvertido, y la noche y el mar oscuros sus únicos testigos. Un quasar expelido vino a alojarse en nuestros diagramas. y en sus cientos de miles de giros ahogó cientos de miles de gritos.

skyphos zoon

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¿Cuántas veces no he soñado con tu fluorescencia, con tus colores eléctricos y tu ritmo de ascenso? ¿Cuántas veces no he sugerido que tú sientes de la misma manera en que yo siento? ¿Cuántas veces no habré pensado en ser un rayo de luz y traspasar tu cuerpo? ¿No te das cuenta que lo que deseo es arder entre tus brazos y sentir la paz de tu veneno?

sobre la última expedición criptozoológica

De cuerpo translúcido creado por la revolución de un triángulo a través del cual sólo se vislumbran sus propios brazos y la oscuridad del profundo océano, de vértice alargado apuntando hacia el transfondo de la nada que dio sustento al agua, de colores electrícos también, fluorecentes, metálicos, como en otras de mis visiones anotadas, agitando sus tentáculos con sutil violencia, extendíendolos al infinito o, por lo menos, fuera del marco de referencia donde puedo verlos allí, fuera del tiempo, estaba esa extraña especie eterna de un sólo individuo representando la divinidad: allí estaba el amor y el dolor.

hidrología

Las palabras, como el agua, encuentran su paso. Las palabras, como el agua, se deslizan. Las palabras, como el agua, hacen posible la vida. Está bien que te hidrates y te bañes, pero ante todo deberías ser lluvia, géiser y manantial.

O / D

Si uno nada mucho tiempo durante el día, puede llegar a tener en la tranquilidad de la noche una sensación latente del vaivén de las olas. Esta noche el silencio ruge,  con un sonido grumoso y eléctrico  de bits graves sobrecargados desgarrándose,  aniquilándose, amándose con pasión violenta. 

Sentimiento oceánico

Sentimiento oceánico, anhelo de adentrar lo más interno del mar adentro, anhelo de penetrar lo más profundo del mar profundo. Líquido amniótico, anhelo de regresar de inmediato al confortante lugar donde no existe lo otro. Sentimiento oceánico, anhelo valiente, anhelo místico y vocación religiosa. Deseo de extinguirme en el agua, deseo de convertirme en la humedad, deseo dejar de evocar esa tranquilidad para vivir de nuevo su placer puro.
Un gran lago agitado. Tus huellas son ondas que han perturbado la superficie del espejo líquido y vacío. El grado de calor que tus complejos rastros trasmiten al mar frío. Amo haber sido evaporado por el color de tu rostro y explorado por el color de tus ojos. Amo haber sido. Tus huellas son hondas, te alejas de ellas. Ahora subes, ahora te elevas. Tus huellas son bellas y nuestros átomos volátiles ahora por las nubes se pasean. Un gran cielo agitado.

El lado interno de la luna

Hoy amanecí bahmetafísíco. La Diosa me envió este sueño: Shinji Ikari esperaba a Misato, quien lo había citado a las 9 en punto, pero se encontraba retrasada: se había tenido que encargar de una emergencia. Él, paciente y sumisamente, esperaba en uno de esos extraños compartimientos mecánicos, y se sobresaltó un poco cuando el proceso se inició automáticamente. El mecanismo introducía una persona en una pequeña nave, y luego a la pequeña nave en un cohete. Pero no había persona adentro, solo estaba Shinji afuera, observando. Este cohete era ni más ni menos que una réplica de la Estatua de la Libertad. El cohete despegó y se dirigió contra la Luna. Y la penetró. Parecía como si la superficie del satélite hubiera absorbido el artefacto, como cuando uno se chupa un largo spaghetti. En su trayectoria subterránea el cohete se tropezó con otro cuerpo de sus mismas dimensiones, y comenzó a desplazarlo, para poder salir a la contrasuperficie. Había allí, en el lado interno de la luna, una civ...