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Prometeo desencadenado

Fue un proceso lento e imperceptible el que dejó a Prometeo ciego al futuro y el regalo que permanecía en el ánfora se desvaneció.  La profecía del derrocamiento no se cumplió: la dictadura sigue allí. En la calma el cielo, en el recuerdo el águila y en el anillo la roca eternizados como símbolo del dolor de quien eligió sacrificarse por la estirpe donde nacería el héroe liberador.  Sometido el fuego, descifrado el rayo: el hijo es más fuerte que el padre pero la dictadura sigue allí.

AVƎVA

perplejo en la visión de la confesión que mañana ya me habrás compartido en la que dices que habías soñado conmigo  desde antes seguida de este poema como prenda y la pregunta "¿qué fue aquello que soñaste?"

cóyotl

aunque reniego del calor y del brillo de sol sobre el desierto y detesto las ráfagas del viento  que arrastran arenas desprendidas  del suelo sediento aunque extraño el rumor de las prisas frotando el pavimento y de los ágiles rodamientos que mantienen luces encendidas con falsos descuentos soy la flor que brota entre lo árido soy un coyote solitario

Hay silencio

Hay misiones que hacen de los bosques un desierto. Hay palabras  de las que brotan aguas dulces.  Hay brisas frías que calman  por un instante el incendio.

violetas

tienes el vicio de imaginar un ancestro común para cualquier coincidencia pero hubo muchos adanes  y muchas evas que descubrieron el fuego por su propia cuenta que descubrieron la rueda  y domesticaron animales en diferentes latitudes de la circunferencia  igual que los miles y miles de sistemas de planetas que se arreglan nosotros muchas veces sin jamás habernos hablado sin haber compartido alguna herencia inventamos las mismas cosas las mismas pirámides  los mismos héroes los mismos símbolos los mismos amores y las mismas guerras

Focus

estoy en el centro de la tarima en el teatro no cabe un alma todos me dirigen sus miradas no ven nada la luz del reflector apagada invisible huyo a tu casita buscando algo de calma enredo sentires en miriadas no soy nada la hoguera del calor apagada

πῦρ

de las llamas de dos velas que se extinguen quedan apenas un par de coordenadas incandescentes de las que ascienden  vapores grises en un baile delicado que les permite por fin saciar el deseo prolongado de fundirse

Boddha

En el aniversario de tu soledad que yo entonces desconocía viniste a visitarme anoche con las palabras de una criatura amorosa, aunque anhedónica y autodestructiva. Elogiaste la combustión súbita sobre el desvanecimiento de la llama, y si bien se le llama nirvana a la extinción del fuego que emana del centro de la caverna de la ilusión de mi alma, te ruego que tus próximos susurros alimenten el calor, la luz, la protección, el poder, y el refugio que brotan de esta tímida hoguera que con esfuerzo trato de mantener viva. No es necesario que me recuerdes que todo lo que arde se apaga.

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Incendio azul, lento, inofensivo, arde en la ausencia, arde allí afuera y arde en mi consciencia. Una tumba en forma de caracola guarda el susurro del fuego y el crujir del alma vegetal para que cuando prestes oído escuches de nuevo lo que quisieron decir mis palabras.
Imagen
El peligro del fuego es algo que los organismos perciben. Un ratón es comestible por un organismo de características similares a las de un gato, aunque el único ser viviente existente en el universo fuera el ratón y viviera en una luna de queso de condiciones adecuadas para la supervivencia. En el ordenamiento de la luz ambiente me proveen tus labios la posibilidad de ser besados. Ellos serían besables aunque no existiera en el mundo ninguna otra boca; esto significa que, si existiera un organismo con una contextura espiritual y física como la mía, ese organismo podría percibir el magnetismo de la orilla húmeda de pliegues blandos y rosados por donde prófugos suspiros escapan del corazón donde los has encarcelado.