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violetas

tienes el vicio de imaginar un ancestro común para cualquier coincidencia pero hubo muchos adanes  y muchas evas que descubrieron el fuego por su propia cuenta que descubrieron la rueda  y domesticaron animales en diferentes latitudes de la circunferencia  igual que los miles y miles de sistemas de planetas que se arreglan nosotros muchas veces sin jamás habernos hablado sin haber compartido alguna herencia inventamos las mismas cosas las mismas pirámides  los mismos héroes los mismos símbolos los mismos amores y las mismas guerras

S=1/4*((c^3)k/Għ)*A

La abismal oscuridad no es del todo invisible, el oscuro abismo realmente no está vacío: podemos ver con tus ojos lo otrora inasible del mito de Cronos justo antes de haber nacido. Aceptaremos con gusto tu última apuesta de que se amarán por fin lo eterno y el instante; ganarás lo singular si se halla la respuesta, nos prestaras si pierdes tu hombro de gigante para ver el horizonte desde una nueva altura cuyas líneas no convergen solo en un círculo, sino en la desnudez sin extensión ni censura de la mente del Dios aquel que hizo los cálculos. Se dirá quizá que el todo ya logró integrarte, algunos pensarán que te arrebató el desorden; quizá te fuiste a jugar, aunque te fuiste tarde, a dar saltos cuánticos por espacios deformes. A la memoria de   Stephen Hawking (el gran filósofo que creía que la filosofía era obsoleta)

Mesina

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Bien por "mala fortuna", bien por su ubicación estratégica  —ciudad portuaria en el estrecho  entre la Península italíca y la Isla de Sicilia—, fue atacada docenas de veces por hordas de hijos de marte. La primera guerra púnica, la batalla de Lepanto y hasta la segunda guerra mundial produjeron en ella estragos y miles de muertes. Algunas veces mataban a todos los hombres y tomaban a todas las mujeres Cuando los asesinatos y los saqueos no fueron suficientes se atrevieron a abolir su senado y su universidad, atacando así directamente a su espíritu. Y no siendo poca para la ciudad la maldad humana la naturaleza inocente envío terremotos y tsunamis que mataron de nuevo a casi todos sus ciudadanos y dejaron la ciudad en ruinas. Y a través de los mercantes envió una peste -la peste negra- que mató a un tercio de los habitantes  del Continente europeo. Mesina fue la puerta de la muerte. Con ese dolor insondable y una magnífica nobleza, Mesina hoy recibe a sus visitantes ...

Conductismo

Fisiológicamente hablando, tu presencia crea una sensación de bienestar, de tal manera que mi cuerpo se armoniza funcionalmente y mi conciencia es consciente de ello. Por los umbrales mínimos de mis capacidades perceptivas pasan con disimulo moléculas tuyas, diplomáticas moléculas tuyas que se encargan de llamar mi atención, aumentar la circulación y provocar que oscile la carga eléctrica de mis neuronas. Toda percepción de ti, de tu cuerpo y de tus ideas, en tanto que es orgánicamente agradable va programando a mis células y a las propiedades emergentes de los conjuntos constituidos de ellas; y así, cada vez que a mi sistema llega cualquier dato de algo que insinúe tu presencia, todos los factores endógenos se van preparando para que se pueda aprovechar la manifestación de tu existencia de la manera más óptima y eficiente. Y como mi sistema nervioso nunca se ve defraudado, se refuerza con suma intensidad esta dinámica estímulo-respuesta que le da una gran sensación de bienestar a mi ...

Pseudoprepostcontemporaneidad

Me gusta mi época, su música, su cine, su arte, su tecnología, el abrumador acceso libre a la información y la lenta proliferación de seres de mentes limpias que no se tienen que aferrar a cada cosa. Me gusta mi época, el paulatino y tranquilo reconocimiento de lo absurdo y, aun así, la pérdida del miedo a lo infinito; la especialización del saber, la usabilidad de la red, la oferta de todas las cosas, las asociaciones por cualquier causa; sobre todo, la por fin actual posibilidad de diseñar al hombre. Lamento contigo tan sólo la terrible competencia que no sé qué tan esencial le sea a todo el proceso, que no permite que lo apreciemos, que nos ahorca, que lo requiere todo pronto, que nos enreda la lengua, que hace que mis amigos se vuelvan meros esquemas sin contenido, productivos, amables, pero insípidos. Pero bueno, la vida ha de olvidarnos, así que mejor me olvidaré de la vida.