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Nuevos Mitos

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Leonora Carrington: El mundo mágico de los Mayas (1964) Nuevas criaturas llegaron al cielo que se sostenía sobre la tierra que había labrado con sus pasos: un ejército de mitos nuevos resuelto a invadir las imágenes del espíritu de los ancestros. De oriente llegaron, aniquilando antiguos símbolos a su paso dragones, cruces, unicornios,  androides, alcurnias, alebrijes, esferas viajantes de seres de sol  y el mito más infame creado alguna vez por el género humano: ¡el mito del progreso! El último de ellos, discreto deambuló en búsqueda del refugio para los recuerdos de su gente le hizo caso al susurro: un árbol era la última ruta del mundo. Viajó por entre las fibras de la madera porque se hizo tan fino y sutil, tan candoroso que en las raíces se disolvió en suelo para transmutar sus recuerdos en alimentos. 

infinito, innombre

a veces lo simple es un misterio que destruye todas la formas del sol en el que somos uno travieso un rayo atravesó el cielo dispuesto a extinguirse de un golpe fulminante hecho relámpago rompió el silencio usurpándole el derecho al trueno encontró el suelo mas no el fin de su destello  lejos de disiparse su eco se trenzó en los hilos de lo eterno a veces lo efímero recorre toda profundidad «All in all is all we are»

Sobre el deseo

no puedo hacer caso a un dios astro  que ilumina la consciencia con sus arrebatos se enciende se apaga amanece y mengúa indeciso fluctúa  entre el alba y el ocaso entre el carmín el blanco el amarillo y el naranjo algunas veces eclipsa y otras veces en cambio es eclipsado inconstante impredecible entre las nubes se abre paso o se oculta entre ellas acobardado se insinúa eterno pero solo dura un instante víctimas de un pulso errante confundimos la realidad de la estrella con la manera en la que se manifiesta

Dragón

con fascinación atávica desde siempre te he estado buscando venerada ave-serpiente en el vórtice vacuo de mi consciencia tan adentro  que otra vez es afuera uroboro emplumado  en el horizonte donde se funden el firmamento  y el fundamento vuela Garuda hermanado con naga Kaliya de los errores la boa y los aciertos el águila te conjura Dïïjoma la voz lejana que canta las profecías de tu regreso  tiende las fibras que me mantienen atado a lo sagrado  absoluto encarnado reptil pájaro eléctrico te he estado buscando con la esperanza de mi propio encuentro 

Islandia

Igual el frío de Bogotá            ya no es suficiente. Igual no entiendes          qué es la soledad.  Un paisaje blanco donde todo es blanco,  todo blanco, todo igual. Tan trivial      y agotador            como el reino               de la  persistente                      oportunidad. Fugaz como el amor de la noche de carnaval. Tu círculo sería una espiral, si eligieras elevar.   Igual pronto quizá la oscuridad que exhala el volcán nos cubrirá. Total ya me acostumbré a noches que duran meses.  Total yo creo que se deben cantar las leyes.  Igual ya vivo en una isla. 

Ivan Aivazovski

Horizonte difuso: naufragamos. No vemos dónde  termina el cielo y empieza el mar arrebatado. Todo se confunde en la tormenta:  el sujeto, el todo;  el horror, el gozo; el caos, el cosmos. Todo se confunde en la tormenta:  no sabe si imagina  o si recuerda, no sabe si imagina o si recuerda. Todo se confunde en la tormenta.

el arrebol sin quien lo nombre y lo que es en sí el horizonte

el árbol que cae en medio del bosque sin que nadie lo escuche el color sin ojo el calor sin piel  la esperanza cuando solo quede la noche el arrebol sin quien lo nombre el vos de Dios la voz de Dios y yo también y también yo