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Nuevos Mitos

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Leonora Carrington: El mundo mágico de los Mayas (1964) Nuevas criaturas llegaron al cielo que se sostenía sobre la tierra que había labrado con sus pasos: un ejército de mitos nuevos resuelto a invadir las imágenes del espíritu de los ancestros. De oriente llegaron, aniquilando antiguos símbolos a su paso dragones, cruces, unicornios,  androides, alcurnias, alebrijes, esferas viajantes de seres de sol  y el mito más infame creado alguna vez por el género humano: ¡el mito del progreso! El último de ellos, discreto deambuló en búsqueda del refugio para los recuerdos de su gente le hizo caso al susurro: un árbol era la última ruta del mundo. Viajó por entre las fibras de la madera porque se hizo tan fino y sutil, tan candoroso que en las raíces se disolvió en suelo para transmutar sus recuerdos en alimentos. 

sobre lo etario

no me importa cuántos años tengo solo puedo contar mis heridas de guerra las más profundas y destructivas por supuesto  las guerras son las que forjan los calendarios  los días y los noches en batalla son un amalgama indiscernible de tiempos y cuando menos piensas entre trincheras y campamentos te has hecho viejo algunas son la marca abrupta del encuentro entre la piel y el arma enemiga algunas otras son la lenta tortura de la erosión que en el cuerpo dejan las jornadas y sus cargas y de las fricciones lascerantes con la armadura  no me importa cuántos años tengo solo puedo contar mis heridas de guerra tenía once ayer otra vez caí postrado por el borde herrumbroso  y envenenado de una hoja de metal y una palabra me fui a dormir tratando de huir del horror de esta nueva afrenta me desperté atropellado  por la consciencia  el ímpetu del dolor se rehusa violentamente  a ser ignorado no sé si sobrevivir es un milagro o una condena para un enfermero que ent...

singularidad

Todos somos lo mismo y lo mismo la idéntica historia se repite una y otra vez los amores, los dioses, los conflictos tienen la misma estructura, la misma tez. Los miedos, los traumas, los anhelos  las perversiones, los mitos y los símbolos: la misma forma, los mismos arquetipos. Exactos rituales de dicha y exactos motivos de delitos compartidos. El tiempo gira en espirales  paseando a su caprichosa merced,  elevándonos un momento para arrojarnos después.  Y, aún así, tu cariño me hace saber que soy único, irremplazable, increíble en el Ser. 

Apofenia

Los ojos de la tristeza son especialmente agudos para ver un arreglo de hojas sueltas como un bosque de los símbolos. La boca de la tristeza es especialmente elocuente para dotar de sentido a lo aleatorio. Los oídos de la tristeza son especialmente precisos para escuchar mensajes en los fatigados efluvios de los púlsares.

zóster

El germen de la siniestra serpiente se extiende resiliente desde un costado de tu espalda, avanza, atraviesa tu vientre queriendo forjar el aro de tu muerte con el sello de su boca ávida clavándose en el extremo de su apéndice. Así, cuando el inicio y el fin se encuentren, el uróboros naciente desdibujará el epifenómeno de tu alma y el tiempo terminará por llevarse todo recuerdo de ti, flemático, fantasma. Dile a tu lágrima que no habrá impunidad en la falta: la eternidad se le irá en la prisa que le arrastra; en la singularidad sin extensión que es la nada se consumirá finalmente el monstruo por su karma.

Liam Neeson

Solo yo fui Oscar Schindler, Qui-Gon Jinn y Jean Valjean. Fui un héroe ambiguo, fui un ser humano, fui Prometeo encadenado. Fui el amor al prójimo, el utilitarismo y el imperativo categórico. Fui justo entre las naciones, fui rebelde, fui Atlas y fui Sísifo. Solo yo fui Aslan, Ra's Al Gul & Alfred Kinsey. Solo yo fui Abraham Lincoln. Solo yo fui las máscaras del héroe, tu mentor y a la vez tu redentor.