Manifiesto contra el espíritu místico
no me sirve de consuelo saber que todo es uno que somos inmortales en el seno de lo absoluto me da igual que en la esencia del ser último vayamos a estar siempre juntos no pagaré un boleto para un teatro absurdo que predica y predica hasta lo nauseabundo que hay que negarle el placer al público para acceder a lo profundo no me importa si te soñaste el mundo ¡entonces despierta y bórrame nomás! ¡o no repitas otra vez jamás que el deseo nos mantiene ilusos! no toleraré más ni por un segundo otro insulto tuyo ¡no vuelvas a insinuar que mi espíritu está corrupto por apreciar menos la totalidad permanente que la singularidad de lo que perece! ¡basta del dogma de que por ser individuo es que sufro! ¡abstente de señalar que no hay en verdad belleza en lo que aparece! pues no hay más belleza o más verdad que las que intuyo en sus obras o palabras en los recodos de la efímera presencia de quienes amo y en cambio solo puede monstruosa tu cara impávida amalgamada de los cadáveres de las criaturas...