Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta alma

Blackgaze

la distorsión se transformó en el rumor eléctrico  de un universo granulado el sólido metal en amalgama postmaterial el grito es apenas una capa  que dota a la visión de un tinte invernal  el alma vino a ser  gota confundida en el mar el eco de una nota recursiva evoca su inmortalidad la atmósfera reverbera en mi memoria donde se teje la textura de mi fantasía de libertad  en los melismas del lenguaje de mis sueños no sé quién me va a escuchar sé que por fin podré hablar

Ivan Aivazovski

Horizonte difuso: naufragamos. No vemos dónde  termina el cielo y empieza el mar arrebatado. Todo se confunde en la tormenta:  el sujeto, el todo;  el horror, el gozo; el caos, el cosmos. Todo se confunde en la tormenta:  no sabe si imagina  o si recuerda, no sabe si imagina o si recuerda. Todo se confunde en la tormenta.

Desdoblamiento

No conozco el nombre de este sentimiento, no distingo bien siquiera los matices que se funden en la alianza. Tantas veces los he visto, no te miento,   en remolinos de ires y venires  que confunden la balanza. ¿Quién podría creer que su consciencia  está dentro de su cráneo si para contener un racimo de sentires extraños la piel apenas alcanza?

fractura

                                          con el ardor que rapta la atención hacia la herida                                                        siente el alma que se desdibuja                                                                              la historia que se rasga                                                                                ...

DK 22 B 12

Somos ríos. Somos ríos en los que sobrevienen nuevas aguas. Somos dichas aguas renovadas las rocas sedimentadas  y las almas que van río abajo llevando la sal al océano.  Somos los surcos que serpentean  en una historia invisible para quienes  por vivir apenas un siglo  no recuerdan.  Somos las aguas turbias  pletóricas de vida  y las corrientes subterráneas  que van prístinas al pozo. Somos la dicha de la cosecha y la tristeza de la inundación, la calma sobre la que descansan las hojas  y la violencia que destruye las piedras. Somos el murmullo que crece en remolinos  escondiéndose detrás del silencio.  La savia en el pulso de los árboles la saliva en la boca de los animales.  El vapor que alimenta el rocío impregnando la rivera de frescura,  ascendiendo en torbellinos al cielo.  Somos las nubes serenas y la lluvia que se precipita escabullé...

Inefable

Desplegó dos mil brazos, dos mil piernas, dos mil ojos;  mil pechos, mil cuellos, mil bocas, mil cabezas, mil rostros;  gritó un silencio hermoso que retumbó como mil truenos incendiando los temores de una criatura asustadiza refugiada en las paredes de su corazón. Mas la seguridad es una falsa ilusión y no fue todo estruendo y horror. Aquel grito fue también poema,  la canción del coro de los arcanos que lo rescató, el remanso tejido en los haces  y frecuencias en donde su alma se engendró.  Más allá del gozo, más allá del dolor,  más allá de las palabras o de aquella visión más allá de las coordenadas  que dibujan  el mundo, más allá de toda división,  en donde no hay posible descripción, donde no existes tú ni existo yo, en el uno eterno e indivisible: más allá nos encontramos los dos. 

memoría

Azul de noche: la serpiente emplumada  que muda de piel.

nubes cargadas que no llueven

no llueve pero oigo la lluvia caer delicada sobre las aceras los techos las ventanas y las telas de las prendas de transeúntes desprevenidos que olvidaron el paraguas percibo el detalle de las aguas chispoteando sobre las baldosas chispas que eran aire brumas que eran haces las rectas se deshacen entretejiendo trayectorias curvas multidireccionales una inusual familiaridad me atrae al caos efervescente que vive allí abajo gotas como rayos nubes como mares ríos de azul eléctrico recorren mi tórax con la intención de escaparse no llueve pero oigo la lluvia que cae desdibujando impresionista las formas en la calle se escurren después de confundirse por la punta de los dedos mis colores y allí veo un rastro de mí viajando por los canales hacia el inframundo

Ternura

Imagen
Guayasamín, Madre y niño.  Sé que eres valiente y doy fe de lo fuerte que eres: caerás muchas veces y te levantarás sin ayuda  casi siempre. Sé que no me necesitas y que no puedo protegerte de todas las vicisitudes  del mundo inclemente. Poco puedo prometerte,  poco puedo hacer frente a la crueldad consciente, frente al horror indiferente. No escaparás de lo que duele: de la pérdida,  el abandono,  el desprecio, el olvido, la enfermedad o la muerte.  Pero déjame quererte, admirarte, complacerte y arroparte. Eres irrepetible, déjame retratarte para recordarte antes de que la vida se me arrebate. Déjame ayudarte e iluminar tus pasos por el sendero por el que partirás más temprano que tarde. Déjame entretenerte, déjame darte la atención y el cuidado que mereces aunque yo no sea suficiente. Cada consciencia es un milagro en el que confluye todo accidente y la ternura es el milagro...

Demiurgo

Víctima de mi generosidad desbordada, renuncié a mi omnipotencia para crearme un cuerpo,  un cosmos infinito de historias intrincadas, albergue de enjambres de seres libres concretos. Para que fuera imposible el aniquilamiento me até a mi creación con millardos de finos hilos perdí el sentido de agencia de mis movimientos  soy ahora el Otro absoluto hasta para mí mismo. 

zóster

El germen de la siniestra serpiente se extiende resiliente desde un costado de tu espalda, avanza, atraviesa tu vientre queriendo forjar el aro de tu muerte con el sello de su boca ávida clavándose en el extremo de su apéndice. Así, cuando el inicio y el fin se encuentren, el uróboros naciente desdibujará el epifenómeno de tu alma y el tiempo terminará por llevarse todo recuerdo de ti, flemático, fantasma. Dile a tu lágrima que no habrá impunidad en la falta: la eternidad se le irá en la prisa que le arrastra; en la singularidad sin extensión que es la nada se consumirá finalmente el monstruo por su karma.

{mi misma neurosis}

"Mis meditaciones fundamentales giran sobre dos temas, a saber: sobre la unidad y sobre el infinito. Las almas son unidades y los cuerpos multiplicidades, si bien infinitas, de tal manera que la más pequeña partícula de polvo contiene un mundo con infinidad de criaturas. Y los microscopios han mostrado a los ojos incluso más de un millón de animales vivos en una gota de agua. Pero las unidades, aunque sean indivisibles y sin partes, no por ello dejan de representar a las multiplicidades, más o menos como todos los radios de una circunferencia se reúnen en el centro. En esta reunión consiste la admirable naturaleza del sentir; y ello hace también que cada alma sea como un mundo a parte, representándose al mundo a su manera y según su punto de vista; y por consiguiente toda alma, desde que empieza a existir, debe ser tan duradera como el mundo mismo, del cual ella es el espejo universal. También esos espejos son universales: cada alma representa exactamente el unive...

1+0 III

Alma espejo, máscara transparente, identidad entre la esencia y la apariencia, oscuridad de fondo, jardín flotante.
Ahora me he quedado solo, esperando que la dulce muerte venga por mí. ¿Quisieras romper mi coraza transparente? Dulce muerte, indiferente, ¿quisieras hacerlo delicadamente? ¿Quisieras mandar tus rayos, romperme todo, atravesar mi mente?, ¿quisieras vencer tanto acaso? Fuera del todo, no tengo nada, estoy vacío y mi alma no alcanza, ¿por qué siento entonces que tengo algo que ofrecer? Los minutos pasan ambivalentes, titila el sol naranja en su ocaso dándome una esperanza. Los minutos pasan ambivalentes, esperando que venga por mí la dulce muerte, pues ella me pidió que permaneciera aquí.
Inexpresividad y transparencia se conjugan en los efluvios de tu vacía y superficial esencia. Quisiste llorar, pero no pudiste: sólo puedes llorar durante los sueños grises. Quisiste querer, y lo dijiste: quisiste entregar tu alma a la dulce muerte.
No obstante, ni siquiera el tiempo empuñando mi esfera con todas sus fuerzas podrá destruirla, pues este cosmos es fuego que nunca tiene ocaso, y propio es a la medida de mi alma acrecentarse a sí misma. De lo cual resulta, inevitablemente, que hay “Acercamiento”.