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Sobre el deseo

no puedo hacer caso a un dios astro  que ilumina la consciencia con sus arrebatos se enciende se apaga amanece y mengúa indeciso fluctúa  entre el alba y el ocaso entre el carmín el blanco el amarillo y el naranjo algunas veces eclipsa y otras veces en cambio es eclipsado inconstante impredecible entre las nubes se abre paso o se oculta entre ellas acobardado se insinúa eterno pero solo dura un instante víctimas de un pulso errante confundimos la realidad de la estrella con la manera en la que se manifiesta

Ivan Aivazovski

Horizonte difuso: naufragamos. No vemos dónde  termina el cielo y empieza el mar arrebatado. Todo se confunde en la tormenta:  el sujeto, el todo;  el horror, el gozo; el caos, el cosmos. Todo se confunde en la tormenta:  no sabe si imagina  o si recuerda, no sabe si imagina o si recuerda. Todo se confunde en la tormenta.

el arrebol sin quien lo nombre y lo que es en sí el horizonte

el árbol que cae en medio del bosque sin que nadie lo escuche el color sin ojo el calor sin piel  la esperanza cuando solo quede la noche el arrebol sin quien lo nombre el vos de Dios la voz de Dios y yo también y también yo

DK 22 B 12

Somos ríos. Somos ríos en los que sobrevienen nuevas aguas. Somos dichas aguas renovadas las rocas sedimentadas  y las almas que van río abajo llevando la sal al océano.  Somos los surcos que serpentean  en una historia invisible para quienes  por vivir apenas un siglo  no recuerdan.  Somos las aguas turbias  pletóricas de vida  y las corrientes subterráneas  que van prístinas al pozo. Somos la dicha de la cosecha y la tristeza de la inundación, la calma sobre la que descansan las hojas  y la violencia que destruye las piedras. Somos el murmullo que crece en remolinos  escondiéndose detrás del silencio.  La savia en el pulso de los árboles la saliva en la boca de los animales.  El vapor que alimenta el rocío impregnando la rivera de frescura,  ascendiendo en torbellinos al cielo.  Somos las nubes serenas y la lluvia que se precipita escabullé...

nubes cargadas que no llueven

no llueve pero oigo la lluvia caer delicada sobre las aceras los techos las ventanas y las telas de las prendas de transeúntes desprevenidos que olvidaron el paraguas percibo el detalle de las aguas chispoteando sobre las baldosas chispas que eran aire brumas que eran haces las rectas se deshacen entretejiendo trayectorias curvas multidireccionales una inusual familiaridad me atrae al caos efervescente que vive allí abajo gotas como rayos nubes como mares ríos de azul eléctrico recorren mi tórax con la intención de escaparse no llueve pero oigo la lluvia que cae desdibujando impresionista las formas en la calle se escurren después de confundirse por la punta de los dedos mis colores y allí veo un rastro de mí viajando por los canales hacia el inframundo

Apoteosis

Tu nebulosa presencia me arrastró por los laberintos del dolor mientras intentaba descifrar tu voluntad. Y creía saber que mi destino era abrir las puertas del cielo mas ahora llegado al paraíso que has creado entiendo que yo soy tu espíritu y que vine para destruir sus sueños  ingenuos de eternidad.

ceremonia de confusión de vapores

un par de efímeros países que vivieron en sectores distantes de la superficie del Océano Pacífico vagando a la deriva dieron por evaporarse uno antes que el otro pero la misma tarde en gaseosas entidades extrañas de límites difusos transformaron sus soberanías y terminaron siendo parte de una procesión de nubes que viajaban rumbo a otro Océano sin saberlo de la deriva del mar a la deriva del cielo por la que el tiempo avanza siendo más impulso que substancia en cada movimiento algo tomaban y algo dejaban viajando tierra adentro chocaron contra los Andes y se deslizaron por sus laderas arremolinándose y ya entonces fundidos alzaron el vuelo de nuevo y en la agitación de su danza se fueron a alimentar el viento

el nervio del volcán

lluvia de lava sobre tierras sagradas gotas se enfrían las piedras llevan almas algunas aún cálidas añoran secretamente volver a las entrañas  de la tierra por eso se sacrifican por amor el sol arde a través de mis ojos  quema tu imagen externa sólo existes adentro donde el amor es eterno y yo cargo la maldición  de un ancestral guerrero cuya salvación reside en aniquilar tu miedo batallo entre tus sueños allí me desintegro allí me vuelvo eterno a ti me entrego haz conmigo lo que quieras

B-25

sueñas con pilotear  aviones que bombardean nubes para disipar la amenaza de la lluvia yo sería copiloto si algunas de las veces que subes te dedicas con ellas a garabatear poesías felpudas

web 4.0

We all are connected. We all are the server. We all are hardware. The World is just data.

F-GZCP

Floto, justo sobre la nada, justo en ninguna parte, nadie puede encontrarme, quizás sólo la noche. Pude volar, pero hay que aceptar, que no todo es controlable, la naturaleza siempre se impone, y parece querer recordarlo.

Proporción

En un descuido dejé que mis células gritaran a la sublime sensibilidad y viví en la superficie de tan bello poliedro irregular, tracé un camino sobre su lozana "conciencia trascendental" para poder ir y venir y volver y amar. Me ví envuelto con el aroma lácteo de las nubes, y aferrado a esa ligereza me hice menos denso y me elevé; pude contemplar, desde allí, que tu casa parece un caracol, y que la distancia que ahí de la puerta al jardín es un tercio la que hay desde el apeiron hasta el corazón.
Un gran lago agitado. Tus huellas son ondas que han perturbado la superficie del espejo líquido y vacío. El grado de calor que tus complejos rastros trasmiten al mar frío. Amo haber sido evaporado por el color de tu rostro y explorado por el color de tus ojos. Amo haber sido. Tus huellas son hondas, te alejas de ellas. Ahora subes, ahora te elevas. Tus huellas son bellas y nuestros átomos volátiles ahora por las nubes se pasean. Un gran cielo agitado.