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infinito, innombre

a veces lo simple es un misterio que destruye todas la formas del sol en el que somos uno travieso un rayo atravesó el cielo dispuesto a extinguirse de un golpe fulminante hecho relámpago rompió el silencio usurpándole el derecho al trueno encontró el suelo mas no el fin de su destello  lejos de disiparse su eco se trenzó en los hilos de lo eterno a veces lo efímero recorre toda profundidad «All in all is all we are»

Transandinismo

los europeos no saben lo que es la naturaleza ellos solo conocen bosques de pinares árboles iguales en distancias regulares en ritmos cósmicos que pueden predecir con certeza ellos no conocen la selva la intensidad de cada matiz el caos la vorágine el plurisentir qué van a saber ellos del vértigo viviendo entre los viejos Alpes siempre tan contenidos tan serios tan estables qué van ellos a entender de las distancias en la que a la vez se habita y se extraña  su ridícula búsqueda del fundamento ignora que también el suelo es océano que las montañas son olas  que la cabeza está conectada con los pies no exagero un pulso me recorre viaja por mi columna vertebral  me estremece en oleadas  el temblor de un tambor retumba a lo largo de los Andes

Ivan Aivazovski

Horizonte difuso: naufragamos. No vemos dónde  termina el cielo y empieza el mar arrebatado. Todo se confunde en la tormenta:  el sujeto, el todo;  el horror, el gozo; el caos, el cosmos. Todo se confunde en la tormenta:  no sabe si imagina  o si recuerda, no sabe si imagina o si recuerda. Todo se confunde en la tormenta.

Big Crunch

¿Y si en vez de quedar atrapado en el ciclo de sus vicios, se fuera quedando en vez  -más cada vez- sin espacio? A cada vuelta al eje son menos los pasos que puedo caminar y el anillo del horizonte se hace más breve tendiendo a lo infinitesimal.  No me extrañaría que lo eterno colapsara en una simple y única singularidad, lo que no sé es si allí sería la perfecta dicha de reunirnos todas las almas en comunidad o el horror de la absoluta soledad. 

metafísica de entidades extrañas

es prolífico el vacío el nexo anterior al nodo la esencia menor que el modo y emana de fuente el frío  hay algo en la sombra siendo que no es solo la pura ausencia cualquier lugar a la ciencia sirve de cósmico centro  el tiempo aniquila al tiempo quien nació del movimiento y ante todo —no te miento— hay substancia en el silencio

3D

vivimos en la piel  en la superficie efímera ilusión apenas un pixel por el dolor adquirimos profundidad por el amor el universo no existiría sin ti como si hubiera una memoria eterna de un eterno y devoto espectador

el arrebol sin quien lo nombre y lo que es en sí el horizonte

el árbol que cae en medio del bosque sin que nadie lo escuche el color sin ojo el calor sin piel  la esperanza cuando solo quede la noche el arrebol sin quien lo nombre el vos de Dios la voz de Dios y yo también y también yo

un agujero negro

un agujero negro ni es negro ni es agujero ni es un un agujero negro tiene el privilegio de experimentar en su centro una singularidad que compila lo que fue lo que es y lo que no es aún la extensión del espacio infinito capturado en un punto ínfimo un agujero negro  girando en círculos arrastra en su ergósfera la delicada cordura del cosmos juegos de Sade con candados para contener al Ser  bajo la custodia de la Diosa que le habló a Parménides todos los destinos se antojan ridículos y atajos devienen todos los caminos  un agujero negro tiene el apetito de Erisictón —del capitalismo— de la angustia de Cronos devorándose a sus hijos espejo de universo que no refleja una versión  un agujero negro cree ingenuamente que logrará conquistar en un Imperio Eterno todos los reinos de la realidad desconociendo que dentro del límite de Chandrasekhar fluctuando en el vacío conspiran rumores certeros de su autodestrucción

Apego

Tratas de establecer cuál es la forma del agua Tratas de clasificar con rigor la exhuberancia desbordante de la vida Tratas de hacer que el niño no juegue Tratas de mantener lo que tenías Tratas de fundamentar tu vida sobre certezas Tratas de vivir un día sin contratiempos Tratas de aferrarte a las esencias Tratas de hacer un mapa de un territorio que siempre mueve sus fronteras 

singularidad

Todos somos lo mismo y lo mismo la idéntica historia se repite una y otra vez los amores, los dioses, los conflictos tienen la misma estructura, la misma tez. Los miedos, los traumas, los anhelos  las perversiones, los mitos y los símbolos: la misma forma, los mismos arquetipos. Exactos rituales de dicha y exactos motivos de delitos compartidos. El tiempo gira en espirales  paseando a su caprichosa merced,  elevándonos un momento para arrojarnos después.  Y, aún así, tu cariño me hace saber que soy único, irremplazable, increíble en el Ser. 

Endofísica

No más tantra, no más distancia, no más proyecciones astrales, ni videollamadas, no más levedad, ni idealismo, no más cautela, reparo o compromiso. No más intersticios.  No más paciencia, no más delicadeza, no más encuentros virtuales, no más virtud, no más eternidad, no más trascendencia, no más pensamiento,  no más búsquedas de certezas, no más olvido del cuerpo. No más envidia de las alas, no más de añoranza de la ligereza que nos alza de la tierra  donde hasta los vencejos descansan.  No más cosa en sí,  no más Ideas, no más Voluntad impersonal de la Naturaleza;  no más Espíritu, no más Mónada, no más Comunión,  no más velos, no más discursos que renieguen de la linealidad del tiempo.  No más Vacío, no más eternidad,  no más Uno.   La Verdad está descalza. No más avatares no más sustancia  descarnada, no más deseos evanescentes,  no más palabras al viento, que nada quede del arrepentimiento, ni de las dudas...

fractura

                                          con el ardor que rapta la atención hacia la herida                                                        siente el alma que se desdibuja                                                                              la historia que se rasga                                                                                ...

horror vacui

venimos desde lejos y vamos con prisa aun desconociendo nuestros destinos dejamos atrás  oasis de espejismos tal vez aprendimos a ser menos leves en un esfuerzo inútil tratamos de iluminar cada rincón para disipar la oscuridad pero es negro el cielo y negra la figura que proyecta cada cuerpo quizás por ambición quizás por horror al vacío nos llenamos de arena  las prendas dibujamos recuerdos  en nuestras pieles registramos garabatos  en las agendas cargamos artefactos en las maletas y a las palabras que dijimos nos guardamos fieles y pese a eso nuestros mejores instantes sucedieron  en silencio conscientes de que la vida es breve bailando en el espacio libre que creamos alejándonos de nuestros bienes caminamos bordeando abismos sorteando riesgos en una noche de estrellas que nos terminará absorbiendo manteniendo la fe  en que el próximo paso se dará firme  sobre el suelo más tarde  el teatro de siluetas ofrecerá en tres actos  una obra que ho...

Manifiesto contra el espíritu místico

no me sirve de consuelo saber que todo es uno que somos inmortales en el seno de lo absoluto me da igual que en la esencia del ser último vayamos a estar siempre juntos no pagaré un boleto para un teatro absurdo que predica y predica hasta lo nauseabundo que hay que negarle el placer al público para acceder a lo profundo no me importa si te soñaste el mundo ¡entonces despierta y bórrame nomás! ¡o no repitas otra vez jamás que el deseo nos mantiene ilusos! no toleraré más ni por un segundo otro insulto tuyo ¡no vuelvas a insinuar que mi espíritu está corrupto por apreciar menos la totalidad permanente que la singularidad de lo que perece! ¡basta del dogma de que por ser individuo es que sufro! ¡abstente de señalar que no hay en verdad belleza en lo que aparece! pues no hay más belleza o más verdad que las que intuyo en sus obras o palabras en los recodos de la efímera presencia de quienes amo y en cambio solo puede monstruosa tu cara impávida amalgamada de los cadáveres de las criaturas...

πῦρ

de las llamas de dos velas que se extinguen quedan apenas un par de coordenadas incandescentes de las que ascienden  vapores grises en un baile delicado que les permite por fin saciar el deseo prolongado de fundirse

Apnea

Desamparado por el sol de verano y su silencio cómplice las olas de un mar picado me secuestran. Soy un frágil y temporal arreglo de moléculas: la merced del ávido arrebato con el que las aguas me llevan a sus entrañas lo demuestran. Remolinos de caos me desorientan y me condenan cada vez más a lo profundo. Rayos de luz como espadas penetrando el receptáculo, imágenes fractales del cielo, burbujas que se alejan hacia ellas llevándose los últimos vestigios de mis fuerzas. Y yo cada vez más allí me hundo. Y, de repente, cuando dejo de luchar por una bocanada y me entrego a la voluntad indiferente del dios océano, me doy cuenta que respirar no era necesario. Me doy cuenta de que en el lo más oscuro del azul acuático encuentro la calma de retornar a mi verdadera casa.

Boddha

En el aniversario de tu soledad que yo entonces desconocía viniste a visitarme anoche con las palabras de una criatura amorosa, aunque anhedónica y autodestructiva. Elogiaste la combustión súbita sobre el desvanecimiento de la llama, y si bien se le llama nirvana a la extinción del fuego que emana del centro de la caverna de la ilusión de mi alma, te ruego que tus próximos susurros alimenten el calor, la luz, la protección, el poder, y el refugio que brotan de esta tímida hoguera que con esfuerzo trato de mantener viva. No es necesario que me recuerdes que todo lo que arde se apaga.

DK 22 B 12

Somos ríos. Somos ríos en los que sobrevienen nuevas aguas. Somos dichas aguas renovadas las rocas sedimentadas  y las almas que van río abajo llevando la sal al océano.  Somos los surcos que serpentean  en una historia invisible para quienes  por vivir apenas un siglo  no recuerdan.  Somos las aguas turbias  pletóricas de vida  y las corrientes subterráneas  que van prístinas al pozo. Somos la dicha de la cosecha y la tristeza de la inundación, la calma sobre la que descansan las hojas  y la violencia que destruye las piedras. Somos el murmullo que crece en remolinos  escondiéndose detrás del silencio.  La savia en el pulso de los árboles la saliva en la boca de los animales.  El vapor que alimenta el rocío impregnando la rivera de frescura,  ascendiendo en torbellinos al cielo.  Somos las nubes serenas y la lluvia que se precipita escabullé...

Inefable

Desplegó dos mil brazos, dos mil piernas, dos mil ojos;  mil pechos, mil cuellos, mil bocas, mil cabezas, mil rostros;  gritó un silencio hermoso que retumbó como mil truenos incendiando los temores de una criatura asustadiza refugiada en las paredes de su corazón. Mas la seguridad es una falsa ilusión y no fue todo estruendo y horror. Aquel grito fue también poema,  la canción del coro de los arcanos que lo rescató, el remanso tejido en los haces  y frecuencias en donde su alma se engendró.  Más allá del gozo, más allá del dolor,  más allá de las palabras o de aquella visión más allá de las coordenadas  que dibujan  el mundo, más allá de toda división,  en donde no hay posible descripción, donde no existes tú ni existo yo, en el uno eterno e indivisible: más allá nos encontramos los dos. 

Habría dicho Filipides

Dejé el alma en el camino que me trae a esta ciudad de héroes cuyos destinos forjarán la posteridad. En el nombre del futuro, vuestro auxilio vengo a implorar: el rumor de un fin oscuro será pronto una realidad si no dejamos atrás ya nuestras viejas diferencias, si no cancelan el ritual y nos prestamos las ciencias. nuestra monstruosa amenaza no es el gran Imperio Persa es el tiempo y las farsas del olvido sin clemencia.