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Fantasma

Humedad, electricidad,  movimiento,  presión,  ritmo,  textura,  forma,  magnetismo,  temperatura: tan diversos y sutiles son las fluctuaciones que detecta el tacto,  tan pobres nuestras palabras para distinguirlos. Estamos en deuda de encomios al misterio gozo del contacto: la piel que acaricia es acariciada, el cuerpo que toca se siente tocado en reciprocidad inmediata, sin demandarlo.  El cuerpo se reconoce como cuerpo en el encuentro.  El ojo que mira, en cambio,  no se ve mirando,  ni siquiera cuando contempla su reflejo.  La imagen de la efigie de un globo ocular no es la visión vista.   Y, sin embargo, el milagro de la atención: ante una consciencia que ama  —aunque insondable— se descubre lo profundo del otro.  Ante la magia que revela lo impercibible  tus ojos se transforman en mirada y mi espíritu deja de ser un fantasma. 

Concepción

Hacer de la carencia, hábitat; ¡qué extrañas ideas tienes! La tierra firme bajo el manto oceánico, el fondo que anhelaba el ancla  fui yo mismo. No acepto santa misión: en vano habría sido la asistencia al funeral  del espíritu incorpóreo. El miedo, arquitecto de toda ilusión, cree que me va seducir  con viejos misticismos. A través del intersticio  entre sujeto y objeto se quiere inmiscuir de nuevo  la usurpadora metafísica demandando sumisión. La eternidad está haciendo el ridículo con su insulso disfraz de presente; ¡tú también sientes palpitar al porvenir! Con tu piel, su pulso percutivo y la vibración de las aguas rebosantes, el sonido de nuestra futura canción. No quiero volver al uno,  quiero el mérito de tu obsesión.

barcas que no quieren ser encontradas

Imagen
"The Beyond", Georgia O'Keeffe (1972) (tiendo a tildar de profundo el motivo del que hiere como si debajo de sus pieles gritara el dolor del mundo  temeroso y nauseabundo teme cuando a la distancia vislumbra alguna substancia corre a altamar huye a ultranza se espanta con la fragancia de cualquier posible esperanza)

afluentes viajan hacia el delta en el que se encuentran

quiero que la palabra fluya por un rato antes de que un cómodo silencio la sustituya quiero que nada nos obstruya ni mis inquietudes ni las tuyas si bien quiero un lugar  para las dudas y lapsos de locura que momentáneamente las destruya cabe aclarar por anticipado que no invoco superstición sino la fuerza que compele lo grávido habiéndolo así aclarado diré también que quiero que los astros influyan apresurando el encuentro que tanto nos merecemos nosotros sea o no de este modo quiero yo fluir contigo y quiero que conmigo tú fluyas desplegándonos alrededor derramándonos los unos en los otros

erosión

un haz de frecuencias interrumpe lo homogéneo del silencio para embellecerlo difusa presencia de la palabra que fractura el paisaje forjando pasajes en medio del valle llevando caudales hacia un río fresco sin ningún esfuerzo

Inefable

Desplegó dos mil brazos, dos mil piernas, dos mil ojos;  mil pechos, mil cuellos, mil bocas, mil cabezas, mil rostros;  gritó un silencio hermoso que retumbó como mil truenos incendiando los temores de una criatura asustadiza refugiada en las paredes de su corazón. Mas la seguridad es una falsa ilusión y no fue todo estruendo y horror. Aquel grito fue también poema,  la canción del coro de los arcanos que lo rescató, el remanso tejido en los haces  y frecuencias en donde su alma se engendró.  Más allá del gozo, más allá del dolor,  más allá de las palabras o de aquella visión más allá de las coordenadas  que dibujan  el mundo, más allá de toda división,  en donde no hay posible descripción, donde no existes tú ni existo yo, en el uno eterno e indivisible: más allá nos encontramos los dos. 

Ternura

Imagen
Guayasamín, Madre y niño.  Sé que eres valiente y doy fe de lo fuerte que eres: caerás muchas veces y te levantarás sin ayuda  casi siempre. Sé que no me necesitas y que no puedo protegerte de todas las vicisitudes  del mundo inclemente. Poco puedo prometerte,  poco puedo hacer frente a la crueldad consciente, frente al horror indiferente. No escaparás de lo que duele: de la pérdida,  el abandono,  el desprecio, el olvido, la enfermedad o la muerte.  Pero déjame quererte, admirarte, complacerte y arroparte. Eres irrepetible, déjame retratarte para recordarte antes de que la vida se me arrebate. Déjame ayudarte e iluminar tus pasos por el sendero por el que partirás más temprano que tarde. Déjame entretenerte, déjame darte la atención y el cuidado que mereces aunque yo no sea suficiente. Cada consciencia es un milagro en el que confluye todo accidente y la ternura es el milagro...

Demiurgo

Víctima de mi generosidad desbordada, renuncié a mi omnipotencia para crearme un cuerpo,  un cosmos infinito de historias intrincadas, albergue de enjambres de seres libres concretos. Para que fuera imposible el aniquilamiento me até a mi creación con millardos de finos hilos perdí el sentido de agencia de mis movimientos  soy ahora el Otro absoluto hasta para mí mismo. 

alteridad

Comprender no es asimilar, no es reducir lo ajeno a lo propio, no es forzar a que encaje lo extraño en lo conocido no es someter, ni intentar salir victorioso. Comprender no es subsumir en el yo lo otro. Pero tampoco puede ser  verle "tal como es" o "sentir tal y como él siente": es imposible asumir el punto de vista de alguien más.  Interpretar sin prejuicios no se puede lograr jamás. Comprender no es subsumir el yo en el otro. Puede que sea más bien una cuestión relacional: disfrutar de la manera única  en la que se siente otra presencia que te siente vivir la estética de la complejidad irreductible y apreciar la irrepetibilidad  de la experiencia que se tiene del nosotros.