sábado, 31 de enero de 2009

para tratar de dormir

Narcolepsia, somnolencia, 
hologramas hechos de nada. 
Cada gramo de tu ciencia
es libremente imaginada.

viernes, 30 de enero de 2009

Kali-yuga

Caminas lento sobre mí
envejeciendo mi entusiasmo
asesinando a tus padres
mientras tus hijos te están asesinando.
Caminas lento sobre mí
y a mis riquezas corroídas las dejas
te queda fácil destruir
pero te cuesta sistematizar mis estrategias.

(para intentar una fuga)

Con dulces artimañas la naturaleza me engaña
En otras circunstacias cedería a las ánsias.

57

Observé una penitencia con disciplina
que consistía en contemplar en dos almendras toda una vida
por 57 instantes tan arbitrarios como la penitencia misma
la cual sólo buscaba distraerme
mientras escaneaban los patrones de mi mirada.
He de confesar que cerca del trigésimo quinto instante
la eternidad secuestró al tiempo
y lo vi todo,
pero ya no lo recuerdo.

jueves, 29 de enero de 2009

56

28 horas,
el eje de mi cuerpo se inclina un grado,
el satélite del que soy satélite está más cerca,
mi sombra es más larga y calurosa
y extrañas criaturas caminan por mi superficie.
28 horas más,
asteroides chocan contra mí
con dulce violencia
y me cambian para siempre.

miércoles, 28 de enero de 2009

55

Estuviste a punto de tener fortuna, casi ganaste toda la sinceridad.
Si no hubieses apostado todo a tu número favorito
-si hubieses apostado la mitad al mío-
habrías conocido no sólo todas las verdades,
sino también todas las mentiras que quería decir.

domingo, 25 de enero de 2009

54

Incendio azul, lento, inofensivo,
arde en la ausencia,
arde allí afuera
y arde en mi consciencia.
Una tumba en forma de caracola
guarda el susurro del fuego
y el crujir del alma vegetal
para que cuando prestes oído
escuches de nuevo lo que quisieron decir mis palabras.

martes, 6 de enero de 2009

sobre la última expedición criptozoológica

De cuerpo translúcido creado por la revolución de un triángulo
a través del cual sólo se vislumbran sus propios brazos
y la oscuridad del profundo océano,
de vértice alargado apuntando hacia el transfondo de la nada
que dio sustento al agua,
de colores electrícos también, fluorecentes, metálicos,
como en otras de mis visiones anotadas,
agitando sus tentáculos con sutil violencia, extendíendolos al infinito
o, por lo menos, fuera del marco de referencia donde puedo verlos
allí, fuera del tiempo, estaba esa extraña especie eterna
de un sólo individuo representando la divinidad:
allí estaba el amor y el dolor.