Cuando tú apareces, se apagan las luces y se enciende el misterio, la emoción ansiosa atiende la llegada de los fotones que se proyectan sobre tu lienzo y extrañamente me sumerjo, de una forma que no puedo decir: sin perderme, pero viviendo en ti. Convirtiéndo dos dimensiones en mil. Son las sensaciones que vienen de todas partes y maneras quienes me abrazan, me transportan y confortan. Y es tu proyección tan vívida, tan placentera que siempre me parece corta. Cuando apareces el transcurrir del tiempo se torna lento y entra disimulada la música in crescendo haciéndose cómplice de una tierna bruma propia de los sueños. Y puede que haya tenido que soportar adversidades para estar en este teatro absurdo, pero cuando tú apareces es como si empezara la mejor película del mundo.