miércoles, 29 de abril de 2015

Para escribir cada noche mil páginas

Para ser un médium y darle algún sosiego
a las ánimas que vagan en el casi infierno del olvido

Para descubrir y escribir los 43046721 nombres de Dios
e iluminar mi camino con sus sonidos.

Para cumplir la condición de legitimidad 
de otros rumbos del universo
cuya existencia depende solo de un conjuro. 

Para que este irrepetible amasijo que soy yo
pueda cambiar el rumbo de algún viento
y persistir en la inmortalidad de los efectos.

Quisiera a placer poder detener el transcurso 
del mundo alrededor mío
y revertir mi entrópico envejecimiento

para escribir cada noche mil páginas. 

1 comentario:

Andrés Buriticá dijo...

NO SON SUFICIENTES

No hay en el inframundo mil palabras, de día o de noche, que nos libren del olvido.
No bastarán mil nombres para encontrar todos los nombres, y hacer aparecer un dios que no responde.
No alcanzan mil páginas para el conjuro que conjura los rumbos del universo, que se debaten entre la repetición y su propia inexistencia.
Pero amigo, no desistas de ser el que eres, de estar hecho de palabras que no alcanzan, de cruzar mares e idiomas, de buscar en el baúl de las letras. Nunca serán suficientes mil y una noches para contar todas las historias, pero entre todos los que resisten, así despacio, se va creando una.