sábado, 13 de octubre de 2012

Rome, 22-02-1994.

{Rome, 22-02-1994}

La rabia hacia esta vida
y hacia estos seres que la habitan
tuvo que haber sido un síntoma 
de un esperanza magnífica,
de un profundo amor 
a lo que podríamos hacer de ella.

Sólo así tu prisa
y tu pasión por dejarla
se entendería.

De lo contrario sólo quedaría 
una longeva e imprecisa
indiferencia. 

Por eso no me extrañaba tu sonrisa. 
Por eso no me extrañaba tu energía. 

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