miércoles, 22 de febrero de 2012

optonoética

Tus ojos se mimetizan 
con el color de tus prendas
creyendo que así quizá nadie nunca los advierta

Tus ojos preciosos brillan, 
obedecen la estrategia,
tratan de disimular su profundidad inmensa.

Tus ojos, dulce dicha,
con astucia me reflejan
para redirigir mi atención  sobre mi consciencia

Tus ojos que no me miran
aunque yo ya me di cuenta
la razones por la que vagan inquietos y tiemblan:

ni su camuflaje, ni su esplendor, 
ni su espejo, ni su evasión, 
fueron suficientes para engañarme 
y esconder la complejidad y belleza
que tu mirada cuenta...

el iris se comprime,  
el diámetro de la pupila aumenta,
las almas que se debían encontrar se encuentran...
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