martes, 24 de noviembre de 2009

Kolinahr

Me he estoy tomando demasiado en serio esta ciudad, sus tramas, sus desafíos, sus ciudadanos. Me llené de substancia al admitir el vacío, por eso hoy me descubro como algo más denso que un ser humano. La arbitrarieidad de las metas que persigo. La irrealidad de nuestros triunfos. La carencia de un sentido del destino. El hambre es la búsqueda de la aniquilación del hambre. La inocencia de lo natural. La inocencia de lo críptico. La verdad en lo críptico, no en su mensaje oculto. Presos de los valores que nosotros mismos construimos, olvidamos que eran acuerdos provisionales destinados a nuestra supervivencia. Ahora nos matamos por ellos. Ahora sentimos hambre por ellos.
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