jueves, 9 de febrero de 2006

Conductismo

Fisiológicamente hablando,
tu presencia crea una sensación de bienestar,
de tal manera que mi cuerpo se armoniza funcionalmente
y mi conciencia es consciente de ello.
Por los umbrales mínimos de mis capacidades perceptivas
pasan con disimulo moléculas tuyas,
diplomáticas moléculas tuyas
que se encargan de llamar mi atención,
aumentar la circulación
y provocar que oscile la carga eléctrica de mis neuronas.
Toda percepción de ti, de tu cuerpo y de tus ideas,
en tanto que es orgánicamente agradable
va programando a mis células
y a las propiedades emergentes
de los conjuntos constituidos de ellas;
y así, cada vez que a mi sistema llega cualquier dato
de algo que insinúe tu presencia,
todos los factores endógenos
se van preparando para que se pueda aprovechar
la manifestación de tu existencia
de la manera más óptima y eficiente.
Y como mi sistema nervioso nunca se ve defraudado,
se refuerza con suma intensidad esta dinámica estímulo-respuesta
que le da una gran sensación de bienestar a mi conciencia
cada vez que mi mente interpreta los datos sensoriales
como algo que insinúa tu presencia.
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