lunes, 7 de marzo de 2005

Sea bienvenida la osadía silenciosa
que irrumpe en la intención de unas palabras
que se creían solas,
y que jugaban como si nadie las viera.

Porque tú
finges no mirar,
pero miras;
preferirías no creer,
pero crees;
y todos los viernes,
y de sábado a jueves,
te divierte probar
perspectivas.

Es imposible sentir lo que sientes,
es imposible ponerlo en palabras;
mas el hecho es que tus esperanzas
ya son mucho más que simientes.

Por eso
que sea bienvenida la osadía silenciosa
de los ojos intrusos, de las almas aladas
que se creían solas,
y que espiaban como si nadie las viera.
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