jueves, 10 de junio de 2004

Prefiero preferir pocas cosas. Prefiero no saber a olvidar. Prefiero que pocos me oigan. Prefiero los lugares de mi Departamento al resto de la Universidad. Prefiero las épocas en que tú me querías y yo a ti poco a las épocas inversas. Prefiero mi silencio al tuyo. Prefiero los momentos cuando me siento libre para decir tonterías al ritual de la seriedad. A pesar de la posibilidad de Shrek 2, prefiero el extraño mundo de Jack. Prefiero estar felizmente triste a estar tristemente feliz. Prefiero los gatos. Prefiero morderte los labios. Prefiero el día en que te deje bajo el árbol. Prefiero estar loco. Ante el aburrimiento, prefiero la ansiedad. Prefiero tu sombrilla a tu anillo. Prefiero que mi apartamento esté vacío a que esté lleno de muebles. Prefiero ser tu enemigo a que te refugies en tus amigos. Prefiero que tú te rías de mí o conmigo a que nuestro profesor me admire. Prefiero el trozo de tela de rayas azules y negras a tu orgullo amarillo. Prefiero caminar durante horas a no verte. Prefiero el coyote al correcaminos. Prefiero mi insomnio a tener que despertarme. Prefiero la coca cola bien fría. Prefiero una canción de cuna a una canción de amor. Prefiero más a la luna que al sol. Prefiero el agua caliente. Prefiero ser niño. Prefiero trabajar bajo presión. Prefiero tu sonrisa. Prefiero lo que ahora soy. Prefiero ser estúpido a ser cobarde. Prefiero el frío de Bogotá. Prefiero para dormir un colchón en el suelo a una cama. Prefiero un día verde a un plan simple y -en otro sentido- al revés. Prefiero estar aquí y que algo me haga falta a tenerlo todo y odiar estar allí.
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