lunes, 14 de junio de 2004

Ahora me he quedado solo, esperando que la dulce muerte venga por mí. ¿Quisieras romper mi coraza transparente? Dulce muerte, indiferente, ¿quisieras hacerlo delicadamente? ¿Quisieras mandar tus rayos, romperme todo, atravesar mi mente?, ¿quisieras vencer tanto acaso? Fuera del todo, no tengo nada, estoy vacío y mi alma no alcanza, ¿por qué siento entonces que tengo algo que ofrecer? Los minutos pasan ambivalentes, titila el sol naranja en su ocaso dándome una esperanza. Los minutos pasan ambivalentes, esperando que venga por mí la dulce muerte, pues ella me pidió que permaneciera aquí.
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