sábado, 22 de mayo de 2004

Qué bueno es ser tonto, qué feliz me siento. No puedo creer que haya pasado tanto tiempo, si fue apenas hace 172800 instantes de un segundo que te abandoné en el límite cuyo eje es aquel árbol simétrico que logró agradarte. ¿Y aún así insistes en que soy un caballero? ¿No puedes ver lo irónico y contradictorio que soy? Qué bueno es ser tonto, qué feliz me siento.

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