miércoles, 14 de abril de 2004

No sé cómo es que haces, Abril, para con tan diestra indiferencia maltratar mis rodillas por el piso. No sé cómo es que puedes sacarme de mi hogar, dejándome encerrado en el mundo. No sé cómo es que logras asirme sin tocarme, y hacer que olvide las reglas aritméticas. No sé cómo ejecutas ese ruido, estando en silencio. No sé cómo triunfas sobre mi mente y me haces recordar lo que no fue acontecimiento. No sé dónde escondes mis tesoros. No sé cómo canjeas mis referencias. No sé cómo consigues interferir en mis inferencias, y en mis movimientos, si no existes.
No lo sé…

No sé cómo me sumes en la penumbra con tu resplandor,
pero no lograrás hacerme totalmente invisible.
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