jueves, 15 de abril de 2004

Alt+157.
El gato universal atravesó hoy de nuevo mi pecho con una de sus abstractas uñas.
Esta vez no intenté gritar, porque sabía que nadie iba a oirme...
Ya no tengo más alternativas que irme.
Ya ni la lluvía ha querido mojarme.
Ya la burbuja se hizo cárcel.
Ni siquiera la luz escapa a la fuerza gravitatoria
del devorador vacío que envía toda esperanza a otra dimensión...
y la superficie se aleja y se aleja de mí...
y así... de tí... y así... de mí... y así... así..... así...
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