Llueve alrededor de los cerros: a lo lejos se ve como las nubes se derraman. En la medida en que me acerco a ellos me van envolviendo con su manto gris. Tengo que ponerme de nuevo el suéter y seguirle el juego a los dioses locos del clima.
El miedo fragmenta; en el alma fragmentada prospera el mal. Se necesita integridad, se necesita la valentía sufiente para lanzar puentes entre todas las facetas de nuestra personalidad.
Si son los extraños amenazas después de resultarte indiferentes, es porque un murmullo ambiguo aniquiló el deseo de intentarlo: vidas que no viviste, miedos que no son tuyos.