Para Elisa
La bagatela y la carta eran para ti: sabían tu nombre, pero no te habían encontrado. No sabían que tu vestido se agita con la samba ni que tu inteligencia no es sólo palabra: es cuerpo y movimiento. La arena que se escapó de nuestras manos en la bahía danza y danza . Ahora yo juego contigo, descaradamente, alrededor tuyo, ocultándote. Antes sólo era uno entre miles tratando de enfocar tu sonrisa. Tuviste que venir tú a recibirlas, tuviste que dedicarte a iluminar todos los lugares por donde podríamos pasar, Elisa.