Te entiendo porque el egoísmo es quizá la mejor estrategia de supervivencia en este modelo reducido de juego en el que tú y yo somos tan sólo variables, pero bien sabes que eso a mí de nada me sirve, pues mi vida no es mía, así que no me lo sigas enseñando. Estoy aquí para ofrecer todo lo que pueda llegar a ser, y he de trabajar refugiándome en lo inmutable para llegar siquiera a producir un minúsculo rayo. Me he ido enfermando de voluntad de vivir, cuando lo que realmente quiero es llegar a ser tan digno como para morir por ti. Así que busco un trasfondo blanco y un hogar para el olvido, para dejar reposar allí a los que se quieren ir junto a los que ya se han ido.
Vienen y van, y desaparecen, y la verdad es que yo no quiero luchar más por detenerles: descubrí que no tiene sentido. Total, yo soy el más volátil de todos los elementos de impenetrable transparencia.
Todo lo que me has dado fue un regalo inmerecido, el derecho a exigir más realmente nunca lo he tenido. Deja que me...