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Mostrando las entradas de agosto, 2004

MIV

Pour rappeler que je suis encore un enfant et encore je peux aimer.
¿Quién eres tú? ¿Qué esperas de mí?

Blackout

No recuerdo exactamente lo que te quería decir, sólo tengo una vaga noción de la bruma color índigo que me acobija cuando mi conciencia es tan sólo un lugar a través del cual pasan las vivencias y la feliz sensación de haber vencido la impaciencia. No recuerdo exactamente lo que te quería decir, pero sé que tenía que ver con el cálido refugio que me brindas cuando mi conciencia es tan sólo un lugar a través del cual pasan las vivencias y la feliz sensación de haber vencido la impaciencia. No recuerdo exactamente lo que te quería decir, y no sé si ya te lo dije. Quizá ya lo sabes. Es tan confuso vivir el intante próximo un instante antes. Esto ya lo he vivido. No recuerdo exactamente lo que te quería decir, y no sé si ya te lo dije... ¿Qué era lo que te estaba diciendo?

Idiotas

Como ciudades que se preparan para una guerra de la que no hay señales, levantando armas y fortalezas, y descuidan la cosecha; como felices que crean fantasmas y se vuelven guerreros para luchar contra ellos, regalando su riqueza por una armadura; todos somos idiotas.

Absurda secuencia signos como reacción al egoísmo que haces mío

Te entiendo porque el egoísmo es quizá la mejor estrategia de supervivencia en este modelo reducido de juego en el que tú y yo somos tan sólo variables, pero bien sabes que eso a mí de nada me sirve, pues mi vida no es mía, así que no me lo sigas enseñando. Estoy aquí para ofrecer todo lo que pueda llegar a ser, y he de trabajar refugiándome en lo inmutable para llegar siquiera a producir un minúsculo rayo. Me he ido enfermando de voluntad de vivir, cuando lo que realmente quiero es llegar a ser tan digno como para morir por ti. Así que busco un trasfondo blanco y un hogar para el olvido, para dejar reposar allí a los que se quieren ir junto a los que ya se han ido. Vienen y van, y desaparecen, y la verdad es que yo no quiero luchar más por detenerles: descubrí que no tiene sentido. Total, yo soy el más volátil de todos los elementos de impenetrable transparencia. Todo lo que me has dado fue un regalo inmerecido, el derecho a exigir más realmente nunca lo he tenido. Deja que me...
Que la fría suavidad se traduzca en calor, que se regocije mi alma en la tristeza; pero ¿en qué momento dirás tú que la fragilidad se convirtió en fortaleza?

Asuka arrives

Imagen
Un forastero y bárbaro ejercito conformado por altas mentiras y robustos desprecios se desliza por mi sangre arrasando la movilidad de mis labios, los extraordinarios dones de mis ojos y la pureza del fluido semitransparente llamado tristeza que sirve de receptáculo a todo lo ocurre dentro de mis venas y arterias. Se desliza saqueando mis más apreciadas reservas para el invierno cruel que se avecina. Pero no hay nadie que cuide las puertas, no hay nadie a quien puedan raptar, nadie a quien puedan violar, nadie a quien puedan matar: todos murieron de combustión espontánea cuando nuestros colores te supieron amargo, murieron preguntando a tu providencia: "¿Por qué escogiste las tierras más áridas para propiciar tu cosecha?", "¿Qué pretendes cultivar allí, sino odio y miseria?", "¿Por qué intentas robar y destruir lo que podría ser por regalo tuyo, si quisieras?".

Cianemia

La edad del sol, la soledad, y mi sangre azul etérea consumen la eternidad y corroen la tristeza sólida de haber muerto —sin morirme— sobre tus ganas imprecisas.

Menos

Los frutos verdes por fuera, mas tan maduros por dentro que ya hasta el alma del árbol es putrefacta. Y ya es primavera, pero los colores están todos aprisionados. Las livianas esporas ya casi desprendidas, tan livianas y, sin embargo, el viento no quiere llevárselas. No podrían haber raíces más fuertes y ágiles, y aún así cualquier suelo le resulta impenetrable. ¿Por qué este frondoso bosque solitario no merece estar en ninguna parte? ¿Cómo podrá pagar la luz y los nutrientes que le han sido otorgados? ¿De qué manera justificar el milagro de existir sino prosperando? ¿Por qué no podría ser tan sólo un árbol ordinario, de aquellos que guardan la vida en la corteza y no sienten dolor al florecer? Pero no: aquí por savia tenemos bilis negra, y esta maldita melancolía nos hace inmortales, tan inmortales como el silencio. ¿Y quién dijo que queríamos la inmortalidad? Tan sólo queremos que nos destruyas y te nutras de cada partícula, porque cada partícula será semilla si tú la consumes. No q...